viernes, 2 de enero de 2015

Gran 2014... a ver que pasa con el 2015

Como primer entrada de este nuevo año (en realidad me hubiese gustado escribir esto como última entrada del 2014) voy a intentar resumir lo que ha sido este año dua-triatlético.

Empecé esta temporada allá por principios de Febrero en Luanco, en un duatlón dónde pagué mi canguelo en la bici, pero que marcaba un buen comienzo de temporada, sobretodo en la carrera a pie.

Después vino el duatlón de Alcobendas, con una participación discreta tanto a pie como (especialmente) en la bici. El circuito me pareció muy pestoso, y el nivel era bastante alto (no en vano era el Campeonato de Madrid), cosa que creo que hace mi recuerdo de esta prueba peor de lo que probablemente fue en realidad.

El Campeonato de España de Duatlón en modalidad de Contrarreloj por Equipos en Noia, fue ante todo un viaje con buenos amigos. Disfrutamos de un fin de semana genial, y representamos al club en la categoría élite, algo que siempre recordaré (pues no creo que se vuelva a repetir). La prueba fue, en términos generales, bastante cómoda, aunque es cierto que en las bajadas volví a tener ese grado de inseguridad que me cabrea.

Como último duatlón me planté en el Campeonato de España en distancia olímpica (o corta, que suena peor) en Avilés. Era el principal reto de la primera parte de la temporada, lo preparé bastante bien, pero pagué la novatada en la distancia. Lo mejor (y lo peor para el resto de la prueba) esos 35'07" en los primeros 10k de la prueba.

En Fuente Álamo, empezaba la temporada (larga temporada en mi caso) de triatlón. En este caso fue un triatlón eminentemente festivo, disfrazado de vaca para conmemorar los 25 años de la prueba mi rendimiento pasó a un segundo plano. Aunque fue mi primera muestra de que la natación este año me iba a dar muchas alegrías.

Al fin de semana siguiente tocaba el doblete Copa del Rey-Relevos en Canet. En ambos casos me sentí con mucha fuerza, llegué en un gran momento de forma que se vio especialmente reflejado en el relevo, con una última carrera a pie de pura fuerza.

Y al siguiente, Sevilla. Sin duda el mejor triatlón sprint de la temporada, curiosamente en el que peores sensaciones tuve nadando, pero con los sectores de bici y carrera a pie más completos de mi vida. Además es la prueba dónde mis decisiones puramente tácticas han dado todas en el clavo.

Un mes después, tras una parada forzada (académica) competí en el EcoTriMad de Buitrago de Lozoya, con pésimas sensaciones en todo. Aún así gané a compañeros que el año anterior (en supuesta mejor forma) no fui capaz de batir... Por buscar algo positivo.

A finales de Junio volví a Donosti y, de nuevo, todo lo que rodea a este triatlón me puso las emociones a flor de piel. Es un triatlón muy especial, por el escenario, por su gente, por la prueba en si... Mi rendimiento (y el de todos) se vio muy condicionado por la meteorología durante la bicicleta (lluvia torrencial) y su contraste con la carrera a pie (sol de justicia). Aún así muy contento, sobretodo por mi primer sub25' (24'55") en el 1500 a nado.

Un fin de semana después, otro triatlón que se ha convertido en un habitual de mi calendario: Alcázar de San Juan. Este triatlón supuso un subidón de confianza definitivo en mi rendimiento en el agua. Sin neopreno estuve al nivel de dos compañeros de equipo,a priori, muy superiores a mi. Fallé en la carrera a pie, pero desgraciadamente mi potencial corriendo se ve seriamente reducido en verano.

Dos semanas después, en compañía del neo-triatleta Christian conseguí mi primer top-ten en un triatlón. Fue en el triatlón sprint de Deltebre en Tarragona, con una natación para valientes (a contracorriente en el Ebro) y una carrera a pie con un calor exagerado. A pesar de lo que dice el resultado, estuve muy lejos de mi mejor nivel del año (Sevilla).

Empecé Agosto (el mes en el que se me acabó la gasolina) en Valladolid, con otra gran natación sin neopreno, una bici muy sólida y con el aviso del cuerpo en la carrera a pie. Como globalmente fue un triatlón notable, no hice caso de las señales y seguí entrenado aún con más fuerza durante las dos semanas siguientes.

Y entonces llegué a Estepona a romper motores. Triatlón sufrido como pocos, con la única buena noticia de nuevo en el agua y con (al menos) la lección bien aprendida. A descansar tocaba.

Cuatro semanas después, volvía al ataque en Ribadesella, buscando sensaciones tras el derrumbe en Estepona. Natación fuera de serie y una bici de vergüenza (por el recorrido de la organización, no por mi rendimiento) para acabar retirándome por primera vez en un triatlón. Aún así me llevé buenas sensaciones para afrontar Barcelona un mes después.

Mientras muchos triatletas volvían a los entrenos en Octubre, yo me desplacé a Barcelona al mejor triatlón del año. Y eso que no empezó precisamente bien, con una tormenta que parecía que dejaría el triatlón de Barcelona en visita a Barcelona. Pero, el cielo se abrió, el mar se calmó y pude terminar con un rendimiento excepcional. Lejos queda ya mi primera debacle en el triatlón olímpico en Castellón en 2012.

Para cerrar elegí de nuevo Gijón y, al igual que en 2013, volvió a salir una gran prueba. Mejor aún que el año anterior, básicamente por esa exponencial mejora nadando.

El resumen del año se podría simplificar a un simple emoticono del WhatsApp...
Mi mejora en la natación ha sido brutal, y aunque sigue siendo mi peor sector, no es ni por asomo lo que era hace un par de años. También ha sido el año de los triatlones olímpicos, con dos participaciones muy sólidas, especialmente en Barcelona.

Ahora toca pensar en los retos de este 2015, donde sin duda repetiré en muchas plazas, a otras no creo que vuelva nunca y la búsqueda de nuevas aventuras en este año que alcanzaré mi tercera década de vida... 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Triatlón de Gijón

Escribo esto con muchísimo retraso. Tanto, que se trató de mi último triatlón de la temporada 2013-2014 y ya estoy metido hasta los huesos en la temporada 2014-2015. Mi próxima entrada la dedicaré a resumir las sensaciones de este gran año, prometo que antes de que termine... Al estilo de todas las cadenas de televisión que se dedican a rememorar los mejores momentos del año.

Pero volvamos a Gijón, 12 de Octubre, fiesta nacional y último triatlón de la temporada. Debo confesar que no estaba especialmente motivado. Barcelona había salido especialmente bien y hubiera sido el broche perfecto, pero Gijón ye Xixón y Asturias ye Asturies.

Como no me acuerdo especialmente bien de lo vivido en la carrera, voy a optar por hacer un análisis mucho más frío, pero más fiable. Para ello voy a recurrir a los números puros y duros. Aprovechando que ya estuve aquí en 2013, y que el ganador de entonces también fue el mismo (gracias a Fernando Barroso por su colaboración inconsciente), este ejercicio comparativo tiene bastante sentido. A continuación os dejo lo que dicen los números de mi participación en 2014 respecto a la de 2013...


Conviene destacar que a pesar de que los dos protagonistas de la comparación son los mismos, los circuitos cambiaron. Únicamente la bici mantuvo exactamente su trazado de un año a otro. La natación y la carrera a pie fueron más largas.

De estos números se puede ver claramente que lo que llevo diciendo todo el año no son solo sensaciones, si no realidades: mi natación ha mejorado ostensiblemente (la hostia para los de la LOGSE) y sin embargo no he corrido como otros años. De la bicicleta, aunque relativamente a Barroso también perdí más tiempo (casi 1'30" más), aquí al conservarse el circuito exactamente igual, creo que no puedo pasar por alto que mi tiempo fue 1' mejor. En este caso, creo que la mejora de Barroso deja claro que en 2013 pudo tomarse este sector con más calma...

Al final, el tiempo final perdido fue mayor, casi un 2% mayor (en términos relativos). Podría pensar que fue un dato negativo, pero existe un último dato que también ha de tenerse en cuenta y es el puesto final. Mientras que en 2013 finalicé en 48ª posición de 188 participantes, en 2014 lo hice el 30º de 187. Si algo hemos aprendido de las noches electorales es que todos los datos pueden interpretarse a nuestro interés... aunque creo que en la cuestión de la natación no hay interpretación posible.

De esta forma concluía la temporada, con muchas muchas luces y alguna sombra que ya contaré en esa entrada resumen que prometía en el primer párrafo de esta crónica. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Garmin Barcelona Triathlon

El pasado domingo 5 de Octubre participé en el triatlón más anticipado de la temporada, el Garmin Barcelona Triahlon en distancia olímpica. Anticipado porque llevaba inscrito desde Mayo y además tenía especiales ganas de hacerlo bien. Esta motivación me vino de lujo para el mes de entrenamientos en solitario que tuve que chuparme después de Ribadesella, que en otras circunstancias hubiese sido demoledor (sobretodo desde el punto de vista psicológico).

Llegué el 3 de Octubre acompañado por mi madre, aunque yo me alojé en casa de mi buen amigo y ahora socio de triatlón Christian (y su encantadora mujer Melisaria). El día 4 lo dedicamos a recoger dorsales, entrenar un poquito y sobretodo a encontrarnos a un chavalito que está empezando a sonar en esto del triatlón...


La tarde del 4 la dediqué a descansar ya que el domingo tenía que levantarme a las 6 de la mañana (ni para currar tú). Dicho y hecho, a las 6 suena el despertador, desayuno básico y rumbo a la salida en la Mar Bella (bastante cerca de la casa de mis anfitriones). Según salgo de casa se pone a llover y para cuando llego a la pista de atletismo donde están las transiciones, la tormenta perfecta está sobre Barcelona. La zona de boxes (el campo de fútbol rodeado por la pista) es un barrizal impracticable, totalmente inundado. Dejo mis cosas lo más rápido que puedo y me voy a refugiar al interior del pabellón. Las cosas pintan muy mal, la organización recomienda a la gente que no coloque sus cosas por el peligro de la componente eléctrica de la tormenta y retrasa mi salida (federados) y la élite (los 40 mejores triatletas, incluidos Gómez Noya y Mola) de las 8 a las 9. En ese momento parece que es retrasar lo inevitable, pues ni el más optimista podría pensar en que iba a celebrarse la prueba...

Pero los milagros en triatlón también existen. Yo me preparo para competir, sin pensar en posibles cancelaciones de la prueba, me pongo el neopreno, dejo las cosas en el ropero y me dirijo a la playa 20' antes para calentar algo en el agua. Cuando salgo del pabellón cualquier rastro de lluvia ha desparecido, el agua del mar está como un plato y.. ¡Hasta el Sol asoma tímidamente detrás de las últimas nubes! Tras calentar unos 10' en el agua y ser testigo de la salida de los mejores, se da la salida a una prueba que parecía muerta una hora antes.

Nado bastante bien, sin grandes complicaciones salvo en los primeros metros y en los giros de boya. Se nota que ha habido un porcentaje importante (¿30%?) de gente que al ver la lluvia a primera hora se ha ido a casa. En mi serie deberían ir 450 triatletas e iremos unos 300-350, con el correspondiente beneficio en poder nadar sin tanto agobio. Me lío un poco en el último giro de boya, que es un ángulo de casi 180º, lo cual me desorienta al principio. Llego a la playa en 25'17", en línea con lo hecho en San Sebastián y tras una larga transición (y peligrosa porque el suelo sigue mojado) llego a coger la bicicleta. El box sigue hecho un cristo, y salgo de allí que parece que vengo de hacer ciclocross.

Enseguida empiezo a rodar en un grupo grandecito, que cada vuelta se hará más y más grande (4 vueltas de 10 km), sobretodo por que pasada la primera vuelta empezamos a alcanzar a gente que ha salido en otras olas. Esta situación dificulta y hace mucho más peligroso el rodar por las calles de Barcelona. A pesar de que el suelo sigue mojado y en las curvas de 180º los railes del tranvía provocan la pérdida de adherencia, yo voy con mucha confianza al trazar. No sé porque, pero saco un día perfecto en lo que a trazar y arriesgar se refiere. No puedo decir lo mismo de mis compañeros de grupeta, que se me descuelgan en todas las curvas...



Cada vuelta se incorporan al circuito ciclistas más inexpertos, lo que provoca muchas aglomeraciones peligrosas (especialmente en las curvas mencionadas). No diré nada en contra del organizador, ya que sin la lluvia torrencial de primera hora, los élite y los federados hubiésemos salido una hora antes y no habríamos encontrado ni pizca de este "tráfico". A pesar de todo, la velocidad final es la leche, muy cerca de los 40 kph (ya que al final el circuito de 10 km se quedó 500 metros más corto por seguridad) en 59'46". Además, al principio de mi tercera vuelta nos dobla el grupo de los favoritos, por lo que pude rodar con los Gómez Noya, Mola y compañía durante 2-3 km.

Con muy buenas sensaciones, me bajo a correr los 10k, con un (¡Manda huevos!) sol de justicia pegando. Empiezo como en Donosti, siendo reservón al principio. Poco a poco adelanto competidores, no muchos ya que (¡Motivación total!) me doy cuenta de que estoy muy arriba (entre los 60 primeros incluyendo a los élite de un triatlón de 5000 personas). Cuando me quedan 5k, empiezo a correr un poco más rápido. Lo cierto es que es la mejor carrera a pie del año, en lo que a sensaciones se refiere (bueno, Sevilla también). Al final entro en meta disfrutando, siendo ya consciente sin mirar los tiempos que las cosas han salido de puta madre, que toda la motivación y dedicación empeñada en esta prueba han merecido la pena... Y esa sensación es la hostia. Termino con un parcial de 39'15" (mi mejor 10.000 en un olímpico), con una sonrisa de oreja a oreja... o eso creo yo, porque está foto lo que muestra es agotamiento extremo:


Gran fin de semana, coronado con un inmenso triatlón y con la mejor participación de la carrera deportiva de Christian en la distancia sprint, con una muy buena natación por su parte. La imagen de abajo resume en datos las inmensas sensaciones descritas, con un 39º puesto final (sin contar a los élite) que no hace más que mejorar el subidón barcelonés.


Y aunque sinceramente me hubiese gustado cerrar aquí la temporada, la tierrina tira mucho y me apunté al Triatlón de Gijón una semana después, para clausurar la temporada en el mismo lugar que la pasada.

domingo, 19 de octubre de 2014

Triathlon Festival Ribadesella

Tras el batacazo de Estepona (17 de Agosto), no tenía pensado volver a competir hasta el olímpico de Barcelona (5 de Octubre), así que me tomé una merecida semana de descanso para volver al trabajo de una manera muy progresiva. La primera semana de vuelta al trabajo, sólo me dediqué a nadar. No cogí la bicicleta hasta dos semanas después del triatlón de Estepona, ya metido en Septiembre.

Una semana después (6 de Septiembre) se celebraba el Triatlón de Ribadesella, con tres distancias: Sprint, Olímpica y Media. Aprovechando que Ribadesella está a 15' de la puerta de mi casa en Asturias y movido por las ganas de saber hasta que punto el descanso me había afectado, me apunté a este triatlón que no estaba en mi planning original. Mi idea era haber ido a Zumaia, triatlón en el que disfruté muchísimo el año pasado, pero con la incertidumbre sobre mi estado de forma me decanté por Ribadesella, no me apetecía cagarla en Zumaia.

La respuesta a la pregunta ¿Estaba recuperado de Estepona? se quedó sin responder del todo. Cuando llegue a narrar el sector de la bicicleta se entenderá. La natación fue la mejor de la temporada, salgo el 9º clasificado del agua con unas sensaciones inmensas durante este sector. La imagen de la transición llena de bicicletas hace que las dudas pre-prueba se me pasen de golpe y en un pis-pas estoy dando pedaladas.



La bicicleta son cuatro vueltas a un circuito muy duro, con una subida corta pero intensa, una bajada sin apenas dificultad técnica y, sobretodo, un tramo de enlace entre ambas totalmente indigno de un triatlón. Este tramo de enlace es, literalmente, un camino de cabras. Es el camino que utilizan los ganaderos de la zona para moverse, así que es una senda de tierra asfaltada de manera lamentable, con agujeros, baches, gravilla... Insisto, indigno de un triatlón y no se entiende que se diera luz verde al organizador para meternos por ahí. Bastante malo sería tener que pasarlo una vez, pero ¡cuatro! Además al ser vueltas tan cortas, enseguida estás doblando gente que va a paso de burra (no es su culpa, que quede claro) y este tramo es tan estrecho que es imposible adelantar sin jugártela. En definitiva un puñetero desastre. La moda de organizar triatlones está muy bien, pero se debe controlar más como se hacen las cosas. En esto responsabilizo al organizador, pero especialmente a los Jueces de la Federación, que supongo que inspeccionarían el circuito....

El caso es que en mi tercera vuelta, y tras pasar por enésima vez por un agujero, un bache, haber tocado tierra o vaya usted a saber que, pincho la rueda de atrás y me quedo sin poder terminar. Me da bastante rabia porque podría haber luchado por algo bonito (el top-ten estaba garantizado). Ni que decir tiene que no volveré mientras el circuito no se cambie.

A efectos de valorar mi estado de forma si que me vino bien. Al salir tan bien del agua y ser una bici tan "especial" fui solo la mayor parte del tiempo, y las sensaciones fueron buenas. Al haber descansado casi dos semanas estaba falto de fuerza. Pero en esto es mejor noticia estar corto de forma que pasado. Me jodió irme sin correr, ya que desde Alcázar de San Juan no hacía una carrera a pie decente y habría que irse a Sevilla para una sobresaliente. 

De esta forma entré en la última fase de la temporada con la vista puesta en Barcelona, para lo que me quedaba un mes de últimos esfuerzos.   

sábado, 18 de octubre de 2014

Triatlón de Estepona

Y llegó el fin. En Valladolid había saltado el piloto de la gasolina y no le hice ni puto caso. Me planté en Estepona dos semanas después, pensando que los 10 días que había estado en Asturias dando caña me servirían para olvidar/recuperarme de la sensación de agotamiento en Valladolid. Pero después de este triatlón (en realidad durante él, que coño) aprendí que llega un punto en que el cuerpo necesita descanso, que la solución no es meterse puertos de montaña, cuestas, cambios de ritmo... muchas veces la clave es parar una semana y empezar progresivamente de nuevo. Eso es lo que hice después de Estepona, ya sabéis, la letra con sangre entra.

El dia anterior en Estepona, donde terminamos durmiendo en el coche, da para un libro también. No quiero utilizar como excusa este hecho, porque el desmoronamiento esteponero hubiese llegado de igual forma.

Del triatlón poco que decir, la natación la volví a hacer muy bien, muy cerca de mi compañero de equipo Jorge Sanz (al que di caza a la salida de la transición), pero en el momento en que pongo un pie en la playa... se acabó lo que se daba. En la bici intento engañarme a mi mismo en los primeros kilómetros, con una salida fuerte. Pero la realidad y, sobretodo, las piernas que queman como si estuviese subiendo el Angliru, me hacen girar la cabeza y dejarme cazar por Jorge, con el que hago el resto del sector ciclista... más por vergüenza torera que por fuerza y ganas.


Corriendo no cambian mucho las cosas, salvo los muebles porque es mi "especialidad" e incluso me fuerzo en penar un poco en el último kilómetro para ganar a un par de competidores.

El tópico sería ahora decir "triatlón para olvidar", pero para mi (visto como he terminado los dos triatlones de Octubre) es justo lo contrario. Este triatlón me sirvió para darme cuenta (a base de una buena hostia) que en una temporada tan larga, tan bueno es saber sufrir como saber descansar.

Después de una semana de vacaciones con buenos amigos, volví a retomar el entreno de manera gradual, pensando en el triatlón Garmin de Barcelona, aunque como contaré en la próxima entrada Ribadesella se coló entre medias.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Triatlón de Valladolid

3 de Agosto. Conviene recordar la fecha, porque con el retraso que acumulo con esto de las crónicas puede parecer que he pasado el verano en blanco... cuando no he parado de hacer cosas.

El caso es que aparecía por Valladolid después de dos buenos triatlones en Julio (Alcázar y Deltebre) y una semana después de mi primera travesía a nado (quién me lo hubiera dicho hace 3 años): 3500 metros para bajar el Sella a nado. Con estos buenos antecedentes llegué a Valladolid, un triatlón maravillosamente organizado, en el que realmente uno puede concentrarse exclusivamente en competir.

La natación (750 metros) salía desde la Playa de Las Moreras y tras un ida y vuelta por el Pisuerga se pisaba tierra firme para pillar los ciclos. Tras el calentamiento de rigor, se da la salida (sin neopreno), en el único punto negro de la organización, que nos tiene más de 10 minutos mareándonos de arriba a abajo por la playa hasta que nos dejan meternos en el agua. Este segmento vuelve a ser una muy buena noticia, salgo del agua una vez más a pies de mi compañero Jorge San Martín "El Becario" tras pegarme a sus pies como si no hubiese dos sectores más.



Esto me permite, una vez más, chuparme todo el sector de ciclismo (20k) en un buen grupo ciclista que me permite ir relativamente tranquilo. Así que mi moral en ese momento está por las nubes. La bici es bastante "fácil", yendo en grupo la vida está resuelta. Vuelvo a tener un poco de mala suerte (como en Deltebre) en el último giro se me sale una zapatilla de la cala y se me escapa un poco el grupo. El calentón que me meto, no es para nada el ideal de cara a bajarse de la bici...


Me bajo a correr (5k) y aquí, amigos, es donde empieza mi cuesta abajo (que se acabó de concretar en forma de hundimiento en Estepona) debido sin duda a la acumulación de esfuerzos de esta gran (pero larga) temporada. La carrera a pie no va nada bien, a pesar de que se ajusta a mis condiciones como anillo al dedo, con bastantes giros y cambios de ritmo. Sufro para hacer al menos un parcial digno (por debajo de 4' el kilómetro) y llegar a meta con gas para un último sprint, pero contento por los segmentos de natación y ciclismo.

Dos semanas después estas malas sensaciones a pie se extendieron también a la bici en Estepona, pero eso ya es otra chapa distinta...

domingo, 31 de agosto de 2014

TriLimit Deltebre

Tras mucho tiempo desaparecido debido a la temporada vacacional, retomo el primero de los tres triatlones 100% veraniegos en los que participé: El TriLimit de Deltebre (Tarragona) en distancia sprint y donde conseguí mi mejor clasificación desde que empecé en esta historieta del triatlón.



Acudí a esta prueba en compañía del recién estrenado triatleta Christian (véase foto superior), que se había quedado con ganas de más tras su debut en tierras barcelonesas. Yo lo hacía en un momento de forma bastante bueno, pero con algunos síntomas de agotamiento que en Agosto acabaron por superarme... pero eso es otra movida que ya tendré tiempo de contar.

El triatlón se celebraba en la localidad de Deltebre, que como su propio nombre indica, se sitúa en el delta del Ebro, a unos 10 km de su desembocadura en el mar. La natación se celebró en el propio rio, y se convirtió en el gran enemigo de los triatletas, con una corriente adversa bastante considerable. Hace 3 años en Talavera, el rio Tajo en circunstancias similares, pudo conmigo. En esta ocasión conseguí salir el 14º del río, lo cual refuerza mi convicción de que puedo llegar a nadar bastante bien si sigo por este camino. El tiempo en el agua (poco relevante dada la dureza del nado contracorriente) fue de 17'35". Contento, pero con los brazos reventados, y tras una transición difícil de mejorar, cogí la bici... más solo que la una.

Esto hace que el principio de la bici sea más bien pestoso, ya que se trata de un circuito paralelo al río durante 10 kilómetros y vuelta. Aproximadamente en el tercer o cuarto kilómetro engancho un buen grupo de otros 4 triatletas en el que puedo relajarme y descansar las patas. Pero la mala fortuna se me aparece en este triatlón en forma de salida de cadena tras el giro de 180º, lo que me hace perder este grupo en el que viajaba tan cómodamente y tenga que hacer la segunda mitad del sector ciclista en modo contrarreloj, gastando bastante más de lo que hubiera hecho en grupo, pero con un buen rendimiento: 34'10" en 20k con parada de un minuto incluida.

Al bajarme a correr son ya casi las 12 de la mañana y el calor es ya sofocante, acompañado por un sol en su versión más hijoputesca. Las sensaciones no son super, pero viendo que remonto unos 6-7 puestos y que al final mi parcial fue el cuarto mejor de la prueba, queda claro que el calor le pasó factura a todo el mundo: 20'08" en algo más de 5k para terminar la prueba séptimo, mejor resultado de mi prometedora carrera como triatleta.



Enhorabuena a Christian que fue capaz de superar la dureza del Ebro y completar su segundo triatlón. En Barcelona el 5 de Octubre volveremos a vernos para la fiesta del Garmin.