No era este un blog en el que yo quisiera mostrar ese político que todos llevamos dentro, pero teniendo en cuenta que el único post acerca de política de mi blog ("No Les Votes") es el más visitado, tendré que ceder a la presión de la audiencia...
Mañana a eso de las once de la noche, Mariano Rajoy será Presidente. Parece de locos que los principales responsables de la situación actual de España, el PP y el PSOE cuenten con el apoyo de ocho de cada diez personas que van a votar. Si tenemos en cuenta que votará aproximadamente el 65% del censo, resulta que más de la mitad de los españoles cree que a pesar del rumbo del país en los últimos años, los que pueden hacer frente a esta situación son los que nos metieron en ella o los que se mostraron totalmente inútiles para sacarnos.
Hablar de porque no se debe votar al PSOE a día de hoy, creo que es perder el tiempo, aún así su suelo electoral se sitúa en unas ocho millones de personas. Ocho millones de tíos/as que siguen viendo al PSOE como la mejor opción... yo, sinceramente, necesito que me lo expliquen.
¿Y el PP? Van lanzados hacía una mayoría absoluta sin hacer una sola propuesta clara. Esto debe marcar un récord. La gente olvida además que la semilla de la situación actual la plantó el gobierno de Aznar, del que un señor gallego y con amor por las "s" formaba parte.
Yo invito a quien este leyendo esto que vaya a votar, que no se deje nublar por la reciente influencia de ese inicialmente esperanzador pero claramente malogrado movimiento de los "indignados". Espero, eso si, que vuestro voto se aleje de los partidos antes mencionados para dar paso a alguien que, por lo menos transmita una verdadera sensación de ilusión y compromiso por lo que hace.
Si en esta situación límite para el país, el PP y el PSOE reciben el mensaje de las urnas que no importa lo mal que lo hagan: siempre serán las dos opciones de gobierno... que Dios nos pille confesados.
sábado, 19 de noviembre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
¿Inspiración o Plagio?
Sigo sin poder escribir acerca de mis competiciones, ya que... básicamente no existen, de momento.
Así que dejo esta nueva canción de Coldplay que en cuanto la he escuchado...
... pues me ha venido a la cabeza esto...
¿Casualidades de la vida?
Así que dejo esta nueva canción de Coldplay que en cuanto la he escuchado...
... pues me ha venido a la cabeza esto...
¿Casualidades de la vida?
sábado, 8 de octubre de 2011
Vuelta al trabajo
Esta semana me he reincorporado a los entrenamientos. He "fichado" por un nuevo club, el Club Triatlón Ondarreta Alcorcón (CTOA para los amigos), básicamente pensando en mejorar en mi sector más flojo: la natación.
De momento, con sólo tres días de entrenamiento en natación, ya he nadado a espalda más que en 26 años. Espero que la cosa vaya bien, estoy muy mentalizado en tener paciencia con este sector, y darle prioridad sobre cualquier otra cosa.
El blog ha permanecido algo inactivo, y seguirá así hasta que me decida a participar en alguna competición (un par de meses) o tenga alguna otra coseja o inquietud que contar. De momento dejo, como es tradición, un poquito de "Boss" en lata... una joya "Thunder Road"
De momento, con sólo tres días de entrenamiento en natación, ya he nadado a espalda más que en 26 años. Espero que la cosa vaya bien, estoy muy mentalizado en tener paciencia con este sector, y darle prioridad sobre cualquier otra cosa.
El blog ha permanecido algo inactivo, y seguirá así hasta que me decida a participar en alguna competición (un par de meses) o tenga alguna otra coseja o inquietud que contar. De momento dejo, como es tradición, un poquito de "Boss" en lata... una joya "Thunder Road"
lunes, 26 de septiembre de 2011
Liga Centro LXS: Desafío Madrid
Justo dos meses después (17 de Julio: Triatló de la Vila en Barcelona) volvía a colocarme un dorsal para participar como componente de "Cero Grados" en el Desafío Madrid de Raid en la Casa de Campo. En esta ocasión junto a Jorge - miembro titular del equipo - y con la incorporación estrella de Nuñez.
Y dos meses después, evidentemente, mi estado físico actual quedó en evidencia. Pero, la parte importante, el habérmelo pasado de puta madre, puede con todo el sufrimiento pasado, que al fin y al cabo fue exclusivamente la última media hora.
El funcionamiento del raid ya lo expliqué en la entrada del Desafío Buendía. A pesar de ello, esta prueba presentaba matices, ya que al final del día se disputaba una última fase en que competían los 10 mejores equipos (Final 'A') y los 10 siguientes (Final 'B'), quedándose fuera los 8 peores. Lo desarrollaré más adelante, pero para los impacientes, no fuimos tan malos como para caer eliminados.
La preparación de las cosas y los acontecimientos antes de la salida los narra muy bien Jorge en el blog de "Cero Grados", así que no voy a repetirme. El box, para no perder la costumbre era en el campo de fútbol junto al Lago, y la canción que nos acompañó toda la competición...
... la misma que en los Triatlones de la Polar Series (Madrid, Castellón y Barcelona), así que como en casa.
Una vez comenzada la prueba Jorge realiza el primer relevo de Score y yo el segundo. No tengo ningún problema, y en menos de 10 minutos despacho este sector con las 5 balizas que rodean el Lago de la Casa de Campo. Pronto me doy cuenta de que gracias a los 10 años que llevo entrenando en la Casa de Campo y mi conocimiento de los caminos y sendas me va a servir para compensar mi pésimo sentido de la orientación.
El primer sector de BTT me lo zampo con Nuñez y las cosas salen a pedir de boca. Si, con un mejor estado de forma, el tiempo hubiese sido mejor, pero conseguimos los 14 puntos en disputa, el más mítico debajo del puente donde Óscar se refugia habitualmente de la lluvia, solo minutos antes de toparnos con "el tío en pelotas y con cámara de fotos". Tardamos algo más de tiempo del debido, pero siempre con buenas sensaciones.
A continuación me uno a Jorge para el sector de Trekking y es aquí donde van a aparecer los males. Antes de nada, nos acercamos a la prueba especial de kayak. La última vez que me subí a una tenía 14 años - en el descenso del Sella - y a pesar de disponer de 6 horas no conseguí llegar a Ribadesella. Pero esta vez la cosa fue bien, salvo por la postura que se convirtió en el inicio de todos mis males del día.
Tras esta prueba y un par de balizas puedo descansar gracias a Jorge que se zampa la prueba especial de equilibrismo. Pero tras conseguir un par de balizas más, y cuando los calambres ya habían asomado apareció el temido "Hombre del Mazo". Pajarón en toda regla y a partir de ahí, a sufrir. Lamentablemente esta pájara nos llevó a llegar 5 minutos tarde y perder 3 puntos por ello. La verdad es que mi alimentación en las casi cuatro horas que estuve compitiendo fue mínima y solo me hidraté a base de Aquarius, cuando el cuerpo me pedía claramente agua.
En ese momento ya sé que continuar participando sería una locura, así que dejo que Nuñez y Jorge se coman el último sector y la final, que nos coloca en el puesto 12º, conservando el 7º puesto de la General de la Liga.
En definitiva, a nivel físico, un desastre. Lógico a estas alturas de la temporada. Pero me lo pasé de puta madre y volví a competir, que es lo que me apetecía ya desde hace mucho. A partir de ahora a volver a centrarnos en la pretemporada de Triatlón que comenzará en Octubre.
Dejo una foto de los tres mosqueteros de la Casa de Campo:
Y dos meses después, evidentemente, mi estado físico actual quedó en evidencia. Pero, la parte importante, el habérmelo pasado de puta madre, puede con todo el sufrimiento pasado, que al fin y al cabo fue exclusivamente la última media hora.
El funcionamiento del raid ya lo expliqué en la entrada del Desafío Buendía. A pesar de ello, esta prueba presentaba matices, ya que al final del día se disputaba una última fase en que competían los 10 mejores equipos (Final 'A') y los 10 siguientes (Final 'B'), quedándose fuera los 8 peores. Lo desarrollaré más adelante, pero para los impacientes, no fuimos tan malos como para caer eliminados.
La preparación de las cosas y los acontecimientos antes de la salida los narra muy bien Jorge en el blog de "Cero Grados", así que no voy a repetirme. El box, para no perder la costumbre era en el campo de fútbol junto al Lago, y la canción que nos acompañó toda la competición...
... la misma que en los Triatlones de la Polar Series (Madrid, Castellón y Barcelona), así que como en casa.
Una vez comenzada la prueba Jorge realiza el primer relevo de Score y yo el segundo. No tengo ningún problema, y en menos de 10 minutos despacho este sector con las 5 balizas que rodean el Lago de la Casa de Campo. Pronto me doy cuenta de que gracias a los 10 años que llevo entrenando en la Casa de Campo y mi conocimiento de los caminos y sendas me va a servir para compensar mi pésimo sentido de la orientación.
El primer sector de BTT me lo zampo con Nuñez y las cosas salen a pedir de boca. Si, con un mejor estado de forma, el tiempo hubiese sido mejor, pero conseguimos los 14 puntos en disputa, el más mítico debajo del puente donde Óscar se refugia habitualmente de la lluvia, solo minutos antes de toparnos con "el tío en pelotas y con cámara de fotos". Tardamos algo más de tiempo del debido, pero siempre con buenas sensaciones.
A continuación me uno a Jorge para el sector de Trekking y es aquí donde van a aparecer los males. Antes de nada, nos acercamos a la prueba especial de kayak. La última vez que me subí a una tenía 14 años - en el descenso del Sella - y a pesar de disponer de 6 horas no conseguí llegar a Ribadesella. Pero esta vez la cosa fue bien, salvo por la postura que se convirtió en el inicio de todos mis males del día.
Tras esta prueba y un par de balizas puedo descansar gracias a Jorge que se zampa la prueba especial de equilibrismo. Pero tras conseguir un par de balizas más, y cuando los calambres ya habían asomado apareció el temido "Hombre del Mazo". Pajarón en toda regla y a partir de ahí, a sufrir. Lamentablemente esta pájara nos llevó a llegar 5 minutos tarde y perder 3 puntos por ello. La verdad es que mi alimentación en las casi cuatro horas que estuve compitiendo fue mínima y solo me hidraté a base de Aquarius, cuando el cuerpo me pedía claramente agua.
En ese momento ya sé que continuar participando sería una locura, así que dejo que Nuñez y Jorge se coman el último sector y la final, que nos coloca en el puesto 12º, conservando el 7º puesto de la General de la Liga.
En definitiva, a nivel físico, un desastre. Lógico a estas alturas de la temporada. Pero me lo pasé de puta madre y volví a competir, que es lo que me apetecía ya desde hace mucho. A partir de ahora a volver a centrarnos en la pretemporada de Triatlón que comenzará en Octubre.
Dejo una foto de los tres mosqueteros de la Casa de Campo:
P.D. Especial agradecimiento a mi padre que con la cadera de cristal se subió a una de las bicis para llevarla hasta la Casa de Campo.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Puerto de Navacerrada
Estreno el mes de Septiembre, el mes de la supuesta vuelta a la normalidad, con la subida a Navacerrada, que realmente se produjo hace cosa de dos semanas, cuando las Juventudes Papales tenían conquistada Madrid. Un buen momento para escaparse.
La hicimos solo dos días después de Abantos, lo cual se acabaría por notar, otra vez con Óscar y con Sergio, un refuerzo de lujo. Empezamos desde Collado Villalba y aunque la ruta seguida hasta Navacerrada (pueblo) fue otra distinta a la que se hace habitualmente, más tendida y con más kilómetros para darle un poquito de llano a las piernas, los últimos kilómetros (los más duros) fueron los de siempre:
En comparación con Lagos de Covadonga es un puerto menor, pero a mi se me atravesó a partir de esa rampa del 10% en el Ventorrillo, cascado por la subida unas 45 horas antes a Abantos y también castigado por la altura (1500 metros hasta los 1880 del puerto). Hubo "pájara" si, pero esto cuando subes simplemente para disfrutar de la bici es más llevadero. No es como en competición.
A pesar de todo me manejé siempre por encima de los 9-10 kph. Día duro y que se hubiera ocurrido el día de Lagos, me temo que no hubiese podido llegar. Esta vez Óscar si que coronó (unos 15 min después que yo). Sergio llegó conmigo en algo menos de 1h30' (desde Villalba, unos 20 km), aunque había estado esperándome 5 minutos en una fuente a un par de kilómetros de meta (Geólogos).
El sábado pasado (27 de Agosto) me acerqué también, esta vez con la compañía de Nuñez, al Collado de la Mina, puerto corto y desconocido desde Peguerinos (Ávila) pero con unas rampas (calculo que en torno al 15%) y un pésimo asfalto que te sacan de vueltas. Por la tarde estuvimos viendo la Vuelta a España a su paso por el Alto de Santa María de la Alameda (que habíamos sufrido nosotros horas antes) y al verdad es que me sorprendió comprobar que su ritmo no era excesivamente superior al nuestro. Lo mejor, poder ver a Cancellara a una velocidad normal (tocándosela, vaya), que la anterior me tocó "verle" a unos 60kph. La etapa terminó en el rampón de la c/Cañada Nueva en San Lorenzo, que yo tuve la "suerte" de subir en mi camino hacia Abantos.
Foto del inicio de la subida al Collado de la Mina:
La hicimos solo dos días después de Abantos, lo cual se acabaría por notar, otra vez con Óscar y con Sergio, un refuerzo de lujo. Empezamos desde Collado Villalba y aunque la ruta seguida hasta Navacerrada (pueblo) fue otra distinta a la que se hace habitualmente, más tendida y con más kilómetros para darle un poquito de llano a las piernas, los últimos kilómetros (los más duros) fueron los de siempre:
En comparación con Lagos de Covadonga es un puerto menor, pero a mi se me atravesó a partir de esa rampa del 10% en el Ventorrillo, cascado por la subida unas 45 horas antes a Abantos y también castigado por la altura (1500 metros hasta los 1880 del puerto). Hubo "pájara" si, pero esto cuando subes simplemente para disfrutar de la bici es más llevadero. No es como en competición.
A pesar de todo me manejé siempre por encima de los 9-10 kph. Día duro y que se hubiera ocurrido el día de Lagos, me temo que no hubiese podido llegar. Esta vez Óscar si que coronó (unos 15 min después que yo). Sergio llegó conmigo en algo menos de 1h30' (desde Villalba, unos 20 km), aunque había estado esperándome 5 minutos en una fuente a un par de kilómetros de meta (Geólogos).
El sábado pasado (27 de Agosto) me acerqué también, esta vez con la compañía de Nuñez, al Collado de la Mina, puerto corto y desconocido desde Peguerinos (Ávila) pero con unas rampas (calculo que en torno al 15%) y un pésimo asfalto que te sacan de vueltas. Por la tarde estuvimos viendo la Vuelta a España a su paso por el Alto de Santa María de la Alameda (que habíamos sufrido nosotros horas antes) y al verdad es que me sorprendió comprobar que su ritmo no era excesivamente superior al nuestro. Lo mejor, poder ver a Cancellara a una velocidad normal (tocándosela, vaya), que la anterior me tocó "verle" a unos 60kph. La etapa terminó en el rampón de la c/Cañada Nueva en San Lorenzo, que yo tuve la "suerte" de subir en mi camino hacia Abantos.
Foto del inicio de la subida al Collado de la Mina:
miércoles, 17 de agosto de 2011
Alto de Abantos
Después de Lagos de Covadonga, tocaba visita al Alto de Abantos, saliendo desde San Lorenzo del Escorial. En mi aventura me acompaña Óscar, que hace que el viaje en tren sea mucho más llevadero.
A las siete de la tarde nos ponemos en marcha, y después de calentar 25 minutos por las cercanías del Escorial: para nada meditado, pero Óscar me ignora cuando le digo que el giro para empezar el puerto está a la izquierda. La verdad es que son unos kilómetros (entre ocho y nueve) que vienen bien, aunque yo cometo el único error de la tarde zampándome un Muesli que me acompaña toda la subida en la boca del estómago.
Por fin empezamos la subida, calcando el recorrido que hicieron en la cronoescalada de la Vuelta 2003, cuando Heras dominaba. Son 12,3 kilómetros con pendiente media del 5,7%.
Entro en la pista forestal que lleva hasta Abantos, ya voy solo y así seguiré toda la subida. Los 4 siguientes kilómetros se mueven siempre en torno al 7% de pendiente, con alguna rampa del 12%, aunque siempre en las curvas de herradura, por lo que no se nota tanto. Por aquí el firme es aún bueno, pero en cuanto se llega a la primera zona de descanso (casi tres kilómetros en los que apenas se suben 20 metros, con bajadas donde se alcanzan los 35 km/h sin forzar) se acaba. Boquetes que ocupan prácticamente el ancho de la calzada, baches e incluso alguna zona con arena compactada. Esto provoca que la dureza de la subida aumente, ya que las ruedas no tienen el agarre suficiente.
El segundo tramo en dureza llega un kilómetro antes del Alto del Malagón (que a su vez se sitúa a algo menos de 2 kilómetros de la cima final). Se trata de un tramo con pendiente media del 10,5% y con rampas de hasta el 17%, con la dificultad añadida del mal estado del firme. A duras penas (hay tramos que el velocímetro marca 8 kph) y sintiéndome en Asturias por momentos (manada de vaquitas en mitad de la carretera) consigo llegar al Alto del Malagón.
Desde aquí, el resto de la subida es muy cómoda y relajada, ya que sabes que lo peor ha pasado. 12,3 kilómetros y 54 minutos después corono el Alto de Abantos, espero a Óscar 15 minutos pero no llega, así que tiro la foto de rigor...
...y me tiro al descenso, que si no perdemos el tren y no apetece, la verdad. El descenso es muy peligroso, los boquetes que era difícil evitar subiendo, evidentemente bajando lo son más. Una piedra del tamaño de un puño se me cuela entre la rueda y el cuadro y no sé como, evito un hostión que llevaba mi nombre.
Cuando llevo unos 3 kilómetros bajando veo a Óscar esperando, dice que está molido y hacemos el resto del descenso juntos. Ya no habrá más sustos. Volvemos a San Lorenzo sin mayor novedad.
Después, una vez en Madrid me bajo en Nuevos Ministerios y tiro hasta mi casa en bici. Todo esto a las 22,30h y bajando a más de 50kph sin casi coches por la Castellana. Casi disfruto más esto que el "puertito" del día.
Este Jueves más, toca Navacerrada, aunque no la Bola del Mundo, que el estado de forma ya no es el mismo que hace un mes.
A las siete de la tarde nos ponemos en marcha, y después de calentar 25 minutos por las cercanías del Escorial: para nada meditado, pero Óscar me ignora cuando le digo que el giro para empezar el puerto está a la izquierda. La verdad es que son unos kilómetros (entre ocho y nueve) que vienen bien, aunque yo cometo el único error de la tarde zampándome un Muesli que me acompaña toda la subida en la boca del estómago.
Por fin empezamos la subida, calcando el recorrido que hicieron en la cronoescalada de la Vuelta 2003, cuando Heras dominaba. Son 12,3 kilómetros con pendiente media del 5,7%.
Dicho así, no parece gran cosa, si lo comparamos con otros puertos, pero como se deduce del perfil Abantos es un puerto de cambios de ritmo, con partes llanas y de bajada combinadas con otras de extrema dureza.
La peor parte se produce en el inicio de la ascensión por las calles de San Lorenzo del Escorial, en especial la calle Cañada Nueva, donde se alcanzan porcentajes del 19% que obligan a subir de pie y muy echado hacia delante, si no se quiere perder inercia. Fotito de la callecita en cuestión:
Óscar se rinde y echa pie a tierra, yo sigo como puedo y por fin tengo premio, un giro a la izquierda en ligera bajada. Pero, todavía queda un tramo de subida hasta la entrada propia del puerto, al fondo en la foto siguiente:
El segundo tramo en dureza llega un kilómetro antes del Alto del Malagón (que a su vez se sitúa a algo menos de 2 kilómetros de la cima final). Se trata de un tramo con pendiente media del 10,5% y con rampas de hasta el 17%, con la dificultad añadida del mal estado del firme. A duras penas (hay tramos que el velocímetro marca 8 kph) y sintiéndome en Asturias por momentos (manada de vaquitas en mitad de la carretera) consigo llegar al Alto del Malagón.
Desde aquí, el resto de la subida es muy cómoda y relajada, ya que sabes que lo peor ha pasado. 12,3 kilómetros y 54 minutos después corono el Alto de Abantos, espero a Óscar 15 minutos pero no llega, así que tiro la foto de rigor...
...y me tiro al descenso, que si no perdemos el tren y no apetece, la verdad. El descenso es muy peligroso, los boquetes que era difícil evitar subiendo, evidentemente bajando lo son más. Una piedra del tamaño de un puño se me cuela entre la rueda y el cuadro y no sé como, evito un hostión que llevaba mi nombre.
Cuando llevo unos 3 kilómetros bajando veo a Óscar esperando, dice que está molido y hacemos el resto del descenso juntos. Ya no habrá más sustos. Volvemos a San Lorenzo sin mayor novedad.
Después, una vez en Madrid me bajo en Nuevos Ministerios y tiro hasta mi casa en bici. Todo esto a las 22,30h y bajando a más de 50kph sin casi coches por la Castellana. Casi disfruto más esto que el "puertito" del día.
Este Jueves más, toca Navacerrada, aunque no la Bola del Mundo, que el estado de forma ya no es el mismo que hace un mes.
domingo, 14 de agosto de 2011
Subida a Lagos de Covadonga
Bueno, tras un breve descanso del blog, vuelvo para contar alguna historieta, que fuera de temporada siempre son más escasas. He decidido prescindir de ese resumen de la temporada que iba a hacer por - aquí podría poner alguna excusa, pero vamos - pereza pura y dura.
En su lugar aprovecho para hablaros del reto de este verano que es enfrentarme a alguno de los puertos más míticos de la Vuelta a España. Y para empezar no podía ser otro que Lagos de Covadonga.
Salgo muy temprano para evitar tráfico desde Naves hasta la base de la subida en el santuario de Covadonga. Son 40 kilómetros separadas en tres tramos, el primero de 15 kilómetros desfavorables con la subida al alto de la Robellada (5 km. desde Meré). El segundo de unos 20 km hasta la rotonda que divide la carretera de Covadonga y de Cangas, muy favorable y donde aprovecho para desayunar sin bajar nunca de los 30 km/h. El tercer tramo nos deja en las faldas del puerto, de nuevo subiendo de manera constante aunque a porcentajes mínimos (1-2%), eso sí, por una carretera pésima.
A partir de los leones en el acceso al Parque de Covadonga se puede considerar que empieza la subida. Serán 14 kilómetros. El perfil a continuación incluye esos primeros kilómetros al 1-2% que no se deberían considerar.
Pasados estos 6 kilómetros se acerca la parte más temida y decisiva de la súbida: La Huesera. Justo antes adelanto al primero de los dos ciclistas que me toparé. Le veo muy tocado y debo decir que en eso momento dudo mucho que vaya a coronar. Pero lo conseguirá, unos 35-40 minutos más tarde que yo, pero llegará.
Y apareció. La Huesera. 800 metros de pendiente constante al 15-17%, y todo recto. Interminable. Las buenas sensaciones que llevaba se terminan de golpe y tengo que superar este tramo a riñonadas, lo peor es que sigues subiendo al terminar este tramo todavía unos 500 metros más. Y voy roto. El video que se ve a continuación corresponde al último tramo de Huesera y ya hago eses.
El premio llega un kilómetro después con un "falso llano" que viene como Dios. Aquí engancho al segundo ciclista e inmediatamente a subir Mirador de la Reina de nuevo con tramos del 16%, aunque en este caso más dispersos. Pero la Huesera me ha dejado roto y los tramos del 9-10% que antes subía a 13 por hora, ahora se suben a 10.
Pasado el Mirador de la Reina, todavía queda un kilómetro duro, pero a partir de aquí mucha menos exigencia, aunque el dolor de patas de la Huesera hace que parezca mucho más duro. Por si fuera poco, en la única bajada de toda la subida (suena raro, pero es así) casi me estampo por culpa del viento que en la parte final hace acto de presencia para complicar un poco más las cosas.
El tramo final es muchísimo más llevadero, pero yo vengo destrozado, así que no subo el ritmo ni de coña. Finalmente una hora y cuarto después - el tiempo lo de menos, lo suyo era coronar - llego al Lago Ercina, muerto.
Este semana más: el Martes está prevista una subida a Abantos ("asequible") y el Jueves un reto más duro como subir a la Bola del Mundo en Navacerrada.
En su lugar aprovecho para hablaros del reto de este verano que es enfrentarme a alguno de los puertos más míticos de la Vuelta a España. Y para empezar no podía ser otro que Lagos de Covadonga.
Salgo muy temprano para evitar tráfico desde Naves hasta la base de la subida en el santuario de Covadonga. Son 40 kilómetros separadas en tres tramos, el primero de 15 kilómetros desfavorables con la subida al alto de la Robellada (5 km. desde Meré). El segundo de unos 20 km hasta la rotonda que divide la carretera de Covadonga y de Cangas, muy favorable y donde aprovecho para desayunar sin bajar nunca de los 30 km/h. El tercer tramo nos deja en las faldas del puerto, de nuevo subiendo de manera constante aunque a porcentajes mínimos (1-2%), eso sí, por una carretera pésima.
A partir de los leones en el acceso al Parque de Covadonga se puede considerar que empieza la subida. Serán 14 kilómetros. El perfil a continuación incluye esos primeros kilómetros al 1-2% que no se deberían considerar.
Hasta Covadonga, ha ido me madre de coche escoba, aunque por no querer presionarme con el coche casi no llega antes de que me desvíe hacia Lagos, donde se restringe el paso a vehículos a partir de las 8:30. Dentro me espera mi padre, que dejará testimonio visual de mi sufrimiento a partir de ese punto.
Empiezo la subida muy bien. Me propongo tomármelo con mucha calma porque sé que lo más duro llegará a mitad de subida. Voy combinando muy bien ratos de pie sobre la bici, ratos sentado. Estos primeros 6 kilómetros son duros, sobretodo muy constantes y consigo moverme siempre a unos 13 km/h.
Pasados estos 6 kilómetros se acerca la parte más temida y decisiva de la súbida: La Huesera. Justo antes adelanto al primero de los dos ciclistas que me toparé. Le veo muy tocado y debo decir que en eso momento dudo mucho que vaya a coronar. Pero lo conseguirá, unos 35-40 minutos más tarde que yo, pero llegará.
Y apareció. La Huesera. 800 metros de pendiente constante al 15-17%, y todo recto. Interminable. Las buenas sensaciones que llevaba se terminan de golpe y tengo que superar este tramo a riñonadas, lo peor es que sigues subiendo al terminar este tramo todavía unos 500 metros más. Y voy roto. El video que se ve a continuación corresponde al último tramo de Huesera y ya hago eses.
El premio llega un kilómetro después con un "falso llano" que viene como Dios. Aquí engancho al segundo ciclista e inmediatamente a subir Mirador de la Reina de nuevo con tramos del 16%, aunque en este caso más dispersos. Pero la Huesera me ha dejado roto y los tramos del 9-10% que antes subía a 13 por hora, ahora se suben a 10.
Pasado el Mirador de la Reina, todavía queda un kilómetro duro, pero a partir de aquí mucha menos exigencia, aunque el dolor de patas de la Huesera hace que parezca mucho más duro. Por si fuera poco, en la única bajada de toda la subida (suena raro, pero es así) casi me estampo por culpa del viento que en la parte final hace acto de presencia para complicar un poco más las cosas.
El tramo final es muchísimo más llevadero, pero yo vengo destrozado, así que no subo el ritmo ni de coña. Finalmente una hora y cuarto después - el tiempo lo de menos, lo suyo era coronar - llego al Lago Ercina, muerto.
Este semana más: el Martes está prevista una subida a Abantos ("asequible") y el Jueves un reto más duro como subir a la Bola del Mundo en Navacerrada.
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