Después de un mes donde he visto mis entrenamientos muy limitados por visitar el país vecino - el de las erres como ges, no el de las toallas y los jugadores del Real Madrid - empezamos el mes de Junio con ganas de, al menos, repetir los buenos resultados y experiencias deportivas del verano pasado.
Las competiciones en que voy a participar son casi las mismas que la temporada pasada. Véase un raid - el año pasado Cuenca, este Madrid -, Triatlón Villa de Madrid, Castellón y casi seguro Barcelona. En Castellón atacaré la distancia olímpica por primera vez, pero eso ya se contará...
El caso es que venía con mono de tierras gabachas, y le propuse a mi cuñado - y a algún "rajao" más - una ruta por la Sierra Madrileña con salida y llegada en Miraflores de la Sierra. La ruta, de unos 65k, incluía las ascensiones a los puertos de Morcuera y Canencia, cuyos perfiles se muestran aquí abajo.
La subida a Morcuera la hacemos sin anestesia, subiendo desde el arranque de la ruta en Miraflores. Aquí voy muy bien, sin pasar ningún apuro, a pesar de tramos de hasta el 12% de pendiente. Tras esperar unos 20 minutos a Gabino, iniciamos el descenso y el llaneo hasta el pueblo de Canencia donde empezamos el puerto del mismo nombre. A las faldas del puerto llegamos con 50 kilómetros en las patas, y eso hace que a pesar de ser un puerto más simple que el anterior, se sufra más para coronar por la falta de costumbre. Otros veinte minutos de espera en la cima y descenso tranquilo a Miraflores, a donde regresamos tras unas tres horas y media.
Al día siguiente, domingo, nuevo madrugón deportivo para volver a hacer de liebre de 40' en la Carrera de Madrid Norte vs Sur. A la saca de los entrenos de calidad y además por primera vez me sentí útil para muchos de los runners que se dieron cita para bajar de esos cuarenta minutos.
El próximo sábado Raid de la Casa de Campo con mi compañero Núñez debutando en la categoría reina. En lugar de Raiders 2+1, haremos el Raiders 2.
lunes, 4 de junio de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
23º Triatlón de Fuente Álamo
Nueve meses después del Triatlón de la Vila en Barcelona en 2011 volvía al que ya considero mi deporte. La cita era en Fuente Álamo (Murcia) y debo decir que a cualquier persona que esté buscando una prueba donde debutar debería animarse con esta prueba. El eslogan de la prueba es "El Triatlón de los Triatletas" y aunque pueda sonar presuntuoso, debo decir que es una realidad. No voy a entrar en como pruebas como esta dejan absolutamente en evidencia a cualquier otro triatlón que puedas imaginarte. Prefiero quedarme con la parte positiva, con como todo un pueblo se vuelca como si de las fiestas patronales se tratase en que no nos falte nada. Una gozada. La entrega de premios y la fiesta posterior es el remate perfecto a un fin de semana en clave de triatlón.
En lo estrictamente deportivo las sensaciones son ambiguas. He nadado mejor que nunca en mi vida, lo que demuestra que voy por el buen camino con este segmento que es mi gran debilidad.
El día, en cuanto a meteorología, no acompañó nada en las horas de la prueba. No así el resto del día, por lo que ese factor de mala suerte también resultó determinante. Nos tiramos a nadar, con los neoprenos puestos desde las 4 de la tarde, a las 17,30h con muchísimo viento y lluvia. Antes habían salido desde las 5 y en tandas de diez minutos, las chicas, los élite y los veteranos con los sub-23. Las chicas que son las que primero se comen la tostada, se retiran en masa del agua (al menos 20 participantes). La corriente en el agua es importante, pero viéndolo desde la orilla aprendemos la lección y de esa forma cuando nos toca no os pasa tanta factura. Nado muy bien, mejor que nunca. Es cierto que las condiciones adversas, agua salada y neopreno te igualan a los mejores, pero al salir del agua lo hago con compañeros de entrenamiento que suelen "barrerme" en la piscina.
La bici tiene un perfil en triángulo, con un puerto aproximadamente a la mitad de la distancia total (25k). La primera parte - ascensión al puerto - voy finísimo. Adelanto una barbaridad de competidores, voy muy cómodo en esta situación y al momento de coronar estoy completando un triatlón perfecto.
Peeeeero (desgraciadamente siempre hay un pero) a partir de la bajada (muy corta) y al encarar el llano, no voy nada en la bicicleta. Todos a los que he pasado subiendo y alguno más me pasan fácil y yo soy incapaz de mover la bici con potencia.
Tras el mal rato en el llano con el viento - al menos la lluvia ha parado - me calzo las zapatillas con mis recién estrenados cordones elásticos y a correr. Dos vueltas, la primera de 3k y la segunda de 2k. La primera voy horroroso, con un flato que me impide correr como podría por patas. A partir de la segunda vuelta, especialmente los últimos 1500 metros, se me pasan los males y puedo empezar a correr. Solo en esa distancia adelanto a unos 15-20 triatletas, lo que al menos me hace terminar con buen sabor de boca.
Lo que viene después de cruzar la meta es, como abría esta entrada, impresionante. La fiesta de celebración con las chicas del CTOA primeras por equipos y los chicos segundos, inmejorable.
Sin duda el tratlón de los triatletas.
En lo estrictamente deportivo las sensaciones son ambiguas. He nadado mejor que nunca en mi vida, lo que demuestra que voy por el buen camino con este segmento que es mi gran debilidad.
El día, en cuanto a meteorología, no acompañó nada en las horas de la prueba. No así el resto del día, por lo que ese factor de mala suerte también resultó determinante. Nos tiramos a nadar, con los neoprenos puestos desde las 4 de la tarde, a las 17,30h con muchísimo viento y lluvia. Antes habían salido desde las 5 y en tandas de diez minutos, las chicas, los élite y los veteranos con los sub-23. Las chicas que son las que primero se comen la tostada, se retiran en masa del agua (al menos 20 participantes). La corriente en el agua es importante, pero viéndolo desde la orilla aprendemos la lección y de esa forma cuando nos toca no os pasa tanta factura. Nado muy bien, mejor que nunca. Es cierto que las condiciones adversas, agua salada y neopreno te igualan a los mejores, pero al salir del agua lo hago con compañeros de entrenamiento que suelen "barrerme" en la piscina.
La bici tiene un perfil en triángulo, con un puerto aproximadamente a la mitad de la distancia total (25k). La primera parte - ascensión al puerto - voy finísimo. Adelanto una barbaridad de competidores, voy muy cómodo en esta situación y al momento de coronar estoy completando un triatlón perfecto.
Peeeeero (desgraciadamente siempre hay un pero) a partir de la bajada (muy corta) y al encarar el llano, no voy nada en la bicicleta. Todos a los que he pasado subiendo y alguno más me pasan fácil y yo soy incapaz de mover la bici con potencia.
Tras el mal rato en el llano con el viento - al menos la lluvia ha parado - me calzo las zapatillas con mis recién estrenados cordones elásticos y a correr. Dos vueltas, la primera de 3k y la segunda de 2k. La primera voy horroroso, con un flato que me impide correr como podría por patas. A partir de la segunda vuelta, especialmente los últimos 1500 metros, se me pasan los males y puedo empezar a correr. Solo en esa distancia adelanto a unos 15-20 triatletas, lo que al menos me hace terminar con buen sabor de boca.
Lo que viene después de cruzar la meta es, como abría esta entrada, impresionante. La fiesta de celebración con las chicas del CTOA primeras por equipos y los chicos segundos, inmejorable.
Sin duda el tratlón de los triatletas.
lunes, 9 de abril de 2012
Duatlón de Rivas
El pasado sábado 31 de Marzo disputé el Campeonato de Madrid de Duatlón en Rivas. Era mi tercer duatlón y si, a la tercera fue la vencida. Sigue habiendo aspectos que debo mejorar, especialmente a nivel técnico, pero en lo puramente físico realicé una gran prueba en las dos disciplinas.
La prueba arrancaba a las tres de la tarde. Un horario totalmente incomprensible y que parece pensado para putear al personal. La primera carrera a pie sale muy bien (17'15'' en 5k) pero sigo corriendo algo "acojonado". Me explico. Algunos compañeros de equipo que "comparten" ritmos conmigo en los entrenos, luego me meten casi un minuto en carrera. Y esto no se debe a que yo me pase en los entrenamientos, se debe a que me quedo corto en competición por miedo a pegar un bajón en la bici.
En la bicicleta encuentro las sensaciones que no tenía ni en Casa de Campo ni en El Pinar, pero pierdo aproximadamente un minuto con un grupo de unos 50-60 duatletas, lo que habría hecho la prueba perfecta. Lo que me consuela es que me descuelgo de este grupo - con los que ruedo unos 8-9 kilómetros de los 20 totales - por culpa de salir mal en dos giros con la bici (técnica) y no por falta de fuelle. El problema es que si pierdes un grupo ya no lo recuperas.
Las transiciones mal también (técnica again). Las dos, pero especialmente desastrosa la segunda, donde no soy capaz de descalzarme antes del box. Empiezo a correr los últimos 2500 metros y las piernas me lanzan avisos de "como sigas así nosotras no te seguimos" pero al cabo de 200-300 metros pasa la crisis y puedo terminar fuerte adelantando a unos 10 duatletas para terminar con 1h02'19''.
Buena prueba, en principio mi último duatlón de la temporada. Ahora a preparar los triatlones, el plato fuerte y el objetivo principal de la temporada. El primero de ellos Fuente Álamo, el 28 de Abril.
Como cierre, no quiero dejar de remarcar cosas que empiezan a ser demasiado habituales y que tocan las narices. Los precios. No puede ser que un Campeonato de Madrid cueste 25 €, por hacer una hora de prueba. Es lo mismo que pagué en el Raid de Toledo por pasarme más de 6 horas compitiendo. Con pruebas de kayak, rápel, escalada y por medio de la ciudad de Toledo. Y no era campeonato de nada. En los años que dediqué al atletismo por ningún campeonato pagué un duro.
Los recorridos. Una cosa es un circuito mixto como en el Pinar de San José, que hasta se agradece pisar un poco de tierra, y otra es un circuito con guijarros tamaño bola de billar, peligroso de pelotas por caídas y a efectos de lesiones musculares pues el pie no agarra.
Las clasificaciones. El valor de las clasificaciones en du-triatlón es altísimo. Empiezo a estar ya harto de clasificaciones con todos los registros mal tomados o sin tomar, directamente. Coño, por los precios que se pagan que menos que una clasificación con sus parciales, en que veas cuanto pierdes en las transiciones. Con el chip se hacen auténticos desastres, pero ya si no lo llevas... las clasificaciones de este Duatlón de Rivas parecen, directamente, inventadas.
La prueba arrancaba a las tres de la tarde. Un horario totalmente incomprensible y que parece pensado para putear al personal. La primera carrera a pie sale muy bien (17'15'' en 5k) pero sigo corriendo algo "acojonado". Me explico. Algunos compañeros de equipo que "comparten" ritmos conmigo en los entrenos, luego me meten casi un minuto en carrera. Y esto no se debe a que yo me pase en los entrenamientos, se debe a que me quedo corto en competición por miedo a pegar un bajón en la bici.
En la bicicleta encuentro las sensaciones que no tenía ni en Casa de Campo ni en El Pinar, pero pierdo aproximadamente un minuto con un grupo de unos 50-60 duatletas, lo que habría hecho la prueba perfecta. Lo que me consuela es que me descuelgo de este grupo - con los que ruedo unos 8-9 kilómetros de los 20 totales - por culpa de salir mal en dos giros con la bici (técnica) y no por falta de fuelle. El problema es que si pierdes un grupo ya no lo recuperas.
Las transiciones mal también (técnica again). Las dos, pero especialmente desastrosa la segunda, donde no soy capaz de descalzarme antes del box. Empiezo a correr los últimos 2500 metros y las piernas me lanzan avisos de "como sigas así nosotras no te seguimos" pero al cabo de 200-300 metros pasa la crisis y puedo terminar fuerte adelantando a unos 10 duatletas para terminar con 1h02'19''.
Buena prueba, en principio mi último duatlón de la temporada. Ahora a preparar los triatlones, el plato fuerte y el objetivo principal de la temporada. El primero de ellos Fuente Álamo, el 28 de Abril.
Como cierre, no quiero dejar de remarcar cosas que empiezan a ser demasiado habituales y que tocan las narices. Los precios. No puede ser que un Campeonato de Madrid cueste 25 €, por hacer una hora de prueba. Es lo mismo que pagué en el Raid de Toledo por pasarme más de 6 horas compitiendo. Con pruebas de kayak, rápel, escalada y por medio de la ciudad de Toledo. Y no era campeonato de nada. En los años que dediqué al atletismo por ningún campeonato pagué un duro.
Los recorridos. Una cosa es un circuito mixto como en el Pinar de San José, que hasta se agradece pisar un poco de tierra, y otra es un circuito con guijarros tamaño bola de billar, peligroso de pelotas por caídas y a efectos de lesiones musculares pues el pie no agarra.
Las clasificaciones. El valor de las clasificaciones en du-triatlón es altísimo. Empiezo a estar ya harto de clasificaciones con todos los registros mal tomados o sin tomar, directamente. Coño, por los precios que se pagan que menos que una clasificación con sus parciales, en que veas cuanto pierdes en las transiciones. Con el chip se hacen auténticos desastres, pero ya si no lo llevas... las clasificaciones de este Duatlón de Rivas parecen, directamente, inventadas.
martes, 27 de marzo de 2012
Raid "Desafío Toledo"
Siempre me ha encantado la película "Amanece que no es poco", estandarte del humor absurdo en España. Lo que nunca pensé es verme algún día dentro de la película. Pues bien, este último sábado Jorge y yo fuimos los secundarios de lujo.
¿El escenario? La Ferretería Marín, situada a escasos metros de la salida del Raid "Desafio Toledo" que da título a esta entrada, pero que queda en segundo plano frente a la Sra. de Marín. El caso es que a este Raid, aunque sólo fuese porque era en Toledo y no en Madrid a 5 minutos de mi casa, lo habíamos preparado mejor. Sin duda, la principal mejora, más allá de comida y bebida, era tener un portamapas decente y no un cacho cartón pegado a una manguera. Pero nos faltaba una pieza. Un esparrago de unos 10 cm para unir el portamapas con el manillar de la bici. Y aquí empezó el festival de la Sra. de Marín.
Resulta más fácil (y divertido) contarlo que escribirlo, así que si cuando nos veamos queréis una historieta cachonda entre cervezas, ya sabéis que pedir. Esto amigos, si yo fuese una mujer, se llama calientapollas. Pero nuestra amiga ferretera, necesitaría un post solo para ella y entonces el título sería un engaño. Al final, el Sr. Marín con una intervención gloriosa de 1€ de coste nos pone en competición.
Empezamos corriendo Benet y yo, y lo primero que encaramos es el Kayak. Mal, la verdad, entre que las canoas que facilitan son una basura y no sabemos remar bien vuelvo a bajarme con calambres y encima cubierto de mierda, pues la baliza está situada en un fangal. Cabrea bastante estar en buena forma e ir toda la competición tocado por una mala postura remando. Lo positivo, es que a partir de ahí todo son buenas noticias y diversión, que es a lo que venimos que coño.
Benet es un figura con la brújula y yo me dejo llevar. Cometemos algunos errores, el principal es empeñarnos en 3-4 ocasiones en seguir el curso del Tajo bajando a su nivel, y encontrándonos con que la única manera de continuar es remontando el río a nado... otra vez pa'rriba. Toledo, que no es conocido precisamente por sus llanos te va cocinando los cuadriceps a fuego lento. Hacemos rápel y escalada, donde perdemos más tiempo esperando que compitiendo, y finalmente nos metemos en el casco antiguo a la búsqueda de unas 6 balizas. Aquí perdemos mucho tiempo también, pero es que estos árabes hicieron unas calles que cágate lorito. Te metes por una que lleva la dirección que quieres y de repente cambia bruscamente a la derecha, como España.
Al final, algo más de 3h45' pero los 18 puntos conseguidos. A eso de las 16h, arrancamos Nuñez y yo con las bicis. Debo reconocer que esta etapa era la que más miedo me daba. Tenía más que dudas de nuestra capacidad para orientarnos sin Jorge. Pero la dificultad de esta prueba está en los kilómetros y no en la capacidad orientativa, así que salvamos mejor que bien esta etapa, en torno a 2h15'. La brújula de nuevo hizo de colgante. A nivel de eficacia esta etapa es la mejor, Nuñez y yo no dejamos de "tirarnos triples" en decidir la dirección a tomar y entran todos. Jaycee Carroll y Navarro al ataque.
Esta etapa nos deja con 27 puntos de 28 posibles. A nivel físico el Kayak sigue ahí dando por culo y me hace sufrir en los desniveles, pero en el llano me deja en paz. Un poquito de deshidratación pero hubiese pagado por estas sensaciones en Madrid. Llego con fuerzas para seguir todo el Raid.
Aproximadamente a las 18h20 salen mis dos compañeros a la última etapa, un mixto de BTT y orientación a pie. Parece poco tiempo para conseguir los 16 puntos que restan. Yo me quedo estirando y comiendo, cuando Eva se da cuenta de que Antonio se ha dejado las zapatillas para correr. Luego me enteraré de que además Jorge se hace un esguince de tobillo. Me hubiera encantado estar allí para ver a un cojo y a un bailarín de claqué buscando balizas. Eso si, clavan la llegada (limitada a 8 horas) en 7h59'49''. Cracks.
Puesto 17º de 32. Cabeza de Ratón. Es un buen resultado, teniendo en cuenta que el resultado habitual (10º) queda a 3 puntos, que con una mejor gestión del tiempo y sin percances se habría alcanzado bien. Después de una ducha merecida y unas migas que levantan a un muerto, volvemos a Madrid.
Termino esta larga entrada, pero es que 10 horas dan para mucho y eso que no he contado la historia de la Sra. de Marín y su espárrago 3/8", agradeciendo a Eva Urogallo su ayuda. A Harpo, agradecerle que no se comiese nuestra pasta.
Próxima semana: Rivas, Campeonato de Madrid de Duatlón.
¿El escenario? La Ferretería Marín, situada a escasos metros de la salida del Raid "Desafio Toledo" que da título a esta entrada, pero que queda en segundo plano frente a la Sra. de Marín. El caso es que a este Raid, aunque sólo fuese porque era en Toledo y no en Madrid a 5 minutos de mi casa, lo habíamos preparado mejor. Sin duda, la principal mejora, más allá de comida y bebida, era tener un portamapas decente y no un cacho cartón pegado a una manguera. Pero nos faltaba una pieza. Un esparrago de unos 10 cm para unir el portamapas con el manillar de la bici. Y aquí empezó el festival de la Sra. de Marín.
Resulta más fácil (y divertido) contarlo que escribirlo, así que si cuando nos veamos queréis una historieta cachonda entre cervezas, ya sabéis que pedir. Esto amigos, si yo fuese una mujer, se llama calientapollas. Pero nuestra amiga ferretera, necesitaría un post solo para ella y entonces el título sería un engaño. Al final, el Sr. Marín con una intervención gloriosa de 1€ de coste nos pone en competición.
Empezamos corriendo Benet y yo, y lo primero que encaramos es el Kayak. Mal, la verdad, entre que las canoas que facilitan son una basura y no sabemos remar bien vuelvo a bajarme con calambres y encima cubierto de mierda, pues la baliza está situada en un fangal. Cabrea bastante estar en buena forma e ir toda la competición tocado por una mala postura remando. Lo positivo, es que a partir de ahí todo son buenas noticias y diversión, que es a lo que venimos que coño.
Benet es un figura con la brújula y yo me dejo llevar. Cometemos algunos errores, el principal es empeñarnos en 3-4 ocasiones en seguir el curso del Tajo bajando a su nivel, y encontrándonos con que la única manera de continuar es remontando el río a nado... otra vez pa'rriba. Toledo, que no es conocido precisamente por sus llanos te va cocinando los cuadriceps a fuego lento. Hacemos rápel y escalada, donde perdemos más tiempo esperando que compitiendo, y finalmente nos metemos en el casco antiguo a la búsqueda de unas 6 balizas. Aquí perdemos mucho tiempo también, pero es que estos árabes hicieron unas calles que cágate lorito. Te metes por una que lleva la dirección que quieres y de repente cambia bruscamente a la derecha, como España.
Al final, algo más de 3h45' pero los 18 puntos conseguidos. A eso de las 16h, arrancamos Nuñez y yo con las bicis. Debo reconocer que esta etapa era la que más miedo me daba. Tenía más que dudas de nuestra capacidad para orientarnos sin Jorge. Pero la dificultad de esta prueba está en los kilómetros y no en la capacidad orientativa, así que salvamos mejor que bien esta etapa, en torno a 2h15'. La brújula de nuevo hizo de colgante. A nivel de eficacia esta etapa es la mejor, Nuñez y yo no dejamos de "tirarnos triples" en decidir la dirección a tomar y entran todos. Jaycee Carroll y Navarro al ataque.
Esta etapa nos deja con 27 puntos de 28 posibles. A nivel físico el Kayak sigue ahí dando por culo y me hace sufrir en los desniveles, pero en el llano me deja en paz. Un poquito de deshidratación pero hubiese pagado por estas sensaciones en Madrid. Llego con fuerzas para seguir todo el Raid.
Aproximadamente a las 18h20 salen mis dos compañeros a la última etapa, un mixto de BTT y orientación a pie. Parece poco tiempo para conseguir los 16 puntos que restan. Yo me quedo estirando y comiendo, cuando Eva se da cuenta de que Antonio se ha dejado las zapatillas para correr. Luego me enteraré de que además Jorge se hace un esguince de tobillo. Me hubiera encantado estar allí para ver a un cojo y a un bailarín de claqué buscando balizas. Eso si, clavan la llegada (limitada a 8 horas) en 7h59'49''. Cracks.
Puesto 17º de 32. Cabeza de Ratón. Es un buen resultado, teniendo en cuenta que el resultado habitual (10º) queda a 3 puntos, que con una mejor gestión del tiempo y sin percances se habría alcanzado bien. Después de una ducha merecida y unas migas que levantan a un muerto, volvemos a Madrid.
Termino esta larga entrada, pero es que 10 horas dan para mucho y eso que no he contado la historia de la Sra. de Marín y su espárrago 3/8", agradeciendo a Eva Urogallo su ayuda. A Harpo, agradecerle que no se comiese nuestra pasta.
Próxima semana: Rivas, Campeonato de Madrid de Duatlón.
lunes, 19 de marzo de 2012
XXXIII Carrera del Agua
A diferencia del año pasado donde en esta misma carrera lo pasé fatal, este año he podido disfrutar muchísimo corriendo. ¿La diferencia? Este año acudí como liebre de 40' para ayudar a los corredores que quisiesen bajar de esa marca.
En realidad poco hay que reseñar de la prueba, cuando uno disfruta tanto corriendo en ese ritmo en que se están haciendo kilómetros de calidad sin llegar a sufrir pues las batallitas sobran. Objetivo cumplido con 39'50'' y quedé con tan buenas sensaciones que al llegar a casa cogí la bicicleta para hacerme unos kilómetros de más.
Lo único que me apetece comentar por frustrante, es la actitud de algunas personas que "supuestamente" quieren bajar de 40' y al final se quedan sin hacerlo porque piensan que las liebres de la organización estamos para putear o algo parecido e ignoran nuestros ritmos por completo. Cuando uno va bien, tiene tiempo de observar a la gente y darse cuenta de las idas y venidas de corredores que al final se quedaban sin premio.
El sábado el Raid de Toledo, en donde se verá si mi estado de forma es el que creo.
En realidad poco hay que reseñar de la prueba, cuando uno disfruta tanto corriendo en ese ritmo en que se están haciendo kilómetros de calidad sin llegar a sufrir pues las batallitas sobran. Objetivo cumplido con 39'50'' y quedé con tan buenas sensaciones que al llegar a casa cogí la bicicleta para hacerme unos kilómetros de más.
Lo único que me apetece comentar por frustrante, es la actitud de algunas personas que "supuestamente" quieren bajar de 40' y al final se quedan sin hacerlo porque piensan que las liebres de la organización estamos para putear o algo parecido e ignoran nuestros ritmos por completo. Cuando uno va bien, tiene tiempo de observar a la gente y darse cuenta de las idas y venidas de corredores que al final se quedaban sin premio.
El sábado el Raid de Toledo, en donde se verá si mi estado de forma es el que creo.
viernes, 9 de marzo de 2012
Duatlón del Pinar de San José
Este pasado domingo me fui para el Barrio de La Peseta para competir en mi segundo duatlón. El perfil era para hacer una mejor prueba que en la Casa de Campo, además habían pasado 15 días. Para este me acompañaba mi socio, más experimentado que yo en estas pruebas: Don Óscar Hidalgo Lledó.
Salimos puntuales a encarar los primeros 5 kilómetros en los que me encuentro bien, mejor que en Casa de Campo y el último kilómetro me dejo caer un poco (Óscar se me va aquí) para completar los 5 km en algo menos de 18 minutos. A partir de aquí el calvario.
Cojo la bici y escucho un "clonc" pero no noto nada raro así que tiro. Desde el principio parece que no voy sobre la bici. No es que parezca, es que no voy nada. Soy incapaz de mover el plato grande y tengo que tirar con desarrollos ridículos y sufriendo. No consigo coger ritmo ni bajando. Por fin, dejo la bicicleta con algún "clonc" más.
Creo que no voy a ir en lo físico, pero en cuanto vuelvo a correr, vuelvo a sentirme bien y termino salvando los muebles con un gran último parcial, poco por encima de los 9 minutos. Al final, como puede verse en la imagen, 1h12'05''.
Ahora, como en las películas de intriga, al final se cuenta la verdad. Todo lo que he contado hasta ahora sobre la bici es lo que yo viví y lo que yo sentía. Pero al ir a coger la bicicleta a boxes: ¡Sorpresa! La rueda de atrás de la bicicleta esta suelta. La cubierta se ha deformado de rozar lo que me ha provocado ir frenado toda la prueba. La cadena, a la basura. Nunca me había alegrado tanto de que la bici estuviese jodida. La explicación es peor económicamente, pero en lo anímico es la hostia.
Otro paso adelante, este psicológicamente es brutal, acabar (y nada mal, apenas a un par de minutos de Óscar por ejemplo) en estas condiciones, después de comerme la cabeza durante toda la prueba de ciclismo de lo mal que estaba, pues evidentemente es positivo. Aunque el resultado objetivamente, es malo.
Próxima parada: Raid de Aventura en Toledo con mis compadres Benet y Nuñez, esta vez sin conocer el terreno...
Salimos puntuales a encarar los primeros 5 kilómetros en los que me encuentro bien, mejor que en Casa de Campo y el último kilómetro me dejo caer un poco (Óscar se me va aquí) para completar los 5 km en algo menos de 18 minutos. A partir de aquí el calvario.
Cojo la bici y escucho un "clonc" pero no noto nada raro así que tiro. Desde el principio parece que no voy sobre la bici. No es que parezca, es que no voy nada. Soy incapaz de mover el plato grande y tengo que tirar con desarrollos ridículos y sufriendo. No consigo coger ritmo ni bajando. Por fin, dejo la bicicleta con algún "clonc" más.
Creo que no voy a ir en lo físico, pero en cuanto vuelvo a correr, vuelvo a sentirme bien y termino salvando los muebles con un gran último parcial, poco por encima de los 9 minutos. Al final, como puede verse en la imagen, 1h12'05''.
Ahora, como en las películas de intriga, al final se cuenta la verdad. Todo lo que he contado hasta ahora sobre la bici es lo que yo viví y lo que yo sentía. Pero al ir a coger la bicicleta a boxes: ¡Sorpresa! La rueda de atrás de la bicicleta esta suelta. La cubierta se ha deformado de rozar lo que me ha provocado ir frenado toda la prueba. La cadena, a la basura. Nunca me había alegrado tanto de que la bici estuviese jodida. La explicación es peor económicamente, pero en lo anímico es la hostia.
Otro paso adelante, este psicológicamente es brutal, acabar (y nada mal, apenas a un par de minutos de Óscar por ejemplo) en estas condiciones, después de comerme la cabeza durante toda la prueba de ciclismo de lo mal que estaba, pues evidentemente es positivo. Aunque el resultado objetivamente, es malo.
Próxima parada: Raid de Aventura en Toledo con mis compadres Benet y Nuñez, esta vez sin conocer el terreno...
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