Sigo con un ritmo bajo de relatos, pero poco a poco intentaré dejar todo escrito por aquí. De momento vuelvo al 7 de Julio, una semana después del olímpico de Donosti, donde repetí mi experiencia del 2012 en Alcázar de San Juan.
En este caso me acerqué con mi socio del C.T.O.A. Jorge, que ya es la tercera persona que conozco en esto del triatlón con alguna vinculación con Alcázar y/o sus alrededores.
De la carrera... se trataba de mi primer triatlón del año sin neopreno y creo que noté la diferencia, además venía con el chip donostiarra todavía puesto y creo que fui demasiado conservador al principio, pero un apretón después de la última boya me permite mejorar alguna posición. Otra vez me cuestan mucho los primeros metros en el agua... evidentemente debo calentar más y mejor antes.
La bici la conozco bien y sé que los primeros kilómetros hay que saber sufrir para encontrar un buen grupo que te permita guardar fuerzas para llegar fresco a la carrera a pie. Esto es precisamente lo que hago, durante los primeros 5 kilómetros me pongo a rueda de otros dos triatletas que llevan bastante más gas que yo (no fui capaz de dar un puñetero relevo, iba con el gancho) y así pasamos dos grupos bastante numerosos pero con un ritmo bajo. Al final, poco antes de llegar a Quero contactamos con un grupo bastante grande y que se mueve rápido, y con este grupo llegaré hasta la transición de Alcázar.
Me bajo a correr en prácticamente el mismo tiempo que el año anterior, pero mientras que el año pasado tuve bastante fuerza y completé una gran carrera a pie, este año simplemente corro bien. Es la mejor de la temporada en distancia Sprint (ese sub-40 de Donosti será difícil de superar) pero es imposible no compararla con la del año anterior. En los últimos 500 metros consigo adelantar a mi socio, que había hecho un pruebón y me puso las cosas realmente difíciles.
Creo que venía bastante trillado de Donosti, así que considero que la prueba se dio bastante bien. Quizás hacía demasiado calor en la carrera a pie, y es algo que a mi me saca bastante de punto, pero en definitiva puedo ponerlo del lado de los buenos triatlones de la temporada.
Próximo sermón:Andorra.
jueves, 15 de agosto de 2013
jueves, 25 de julio de 2013
Triatlón de Donosti: Memorial Onditz
En estos últimos años el triatlón me ha llevado a muchos sitios, en fines de semana de locura desde Murcia hasta Andorra pasando por Valladolid o Asturias, pero sin duda el 30 de Junio me llevó al mejor sitio: Donosti.
Hace ya casi un mes de esta historia y ya en frío me sigue apareciendo la misma sonrisa al recordar este pedazo triatlón que ya se ha convertido sin ninguna duda en mi favorito.
Después de ver a Springsteen el miércoles en Gijón en compañía de mi hermana cargué pilas para viajar el sábado hasta Donosti con mis padres. Por la noche paseito por la Concha y cenita con todos compañeros C.T.O.A. que íbamos a competir. Muchos nervios y yo suelo estar bastante tranquilo.
La mañana siguiente me acerco hasta boxes, coloco las cosas con calma y en ese momento veo claro que voy a tener el día. Neopreno al canto y cuando quiero darme cuenta ya he catado el Cantábrico por primera vez en la temporada. Para ser un triatlón de 800 almas yo nado muy tranquilo sin apenas problemas ni golpes. Natación que roza la perfección (MI perfección claro está, salgo a casi 9' del primero) y encima salgo con mucha fuerza, lo que ya deja claro que en lo que a natación se refiere, mejoro la de dios en el olímpico respecto al sprint. Cubro los 1500 metros en 27'10" en el puesto 329 de 874.
Buena transición y a dar pedales. Enseguida me enlaza Peter, compañero del club, y juntos vamos en un grupo hasta la base del Monte Igueldo. Allí me escapo en una buena ascensión por mi parte. El puerto se hace duro pero voy bastante fino.
La bajada por la otra cara me lleva hasta la Concha de nuevo, donde empiezo a correr con el run run en la cabeza...
... la temporada 2012 me dejó dos triatlones olímpicos donde la carrera a pie fue una pequeña decepción... así que aquí tenía muchas ganas de resarcirme.
Los primeros 2 kilómetros no traen buenas noticias, voy sin ritmo, pero mi suerte cambia cuando Meneses, otro compañero del club me dobla en el circuito a pie (son 3 vueltas de 3,3 kilómetros más la recta de meta). Viene muy bien y yo me pego como una lapa lo que queda de esa vuelta y la siguiente, pero los últimos kilómetros me los vuelvo a comer solo y el ritmo decae de nuevo, pero aunque penando... ¡Consigo bajar de 40' en la carrera! 39'52" para hacer el parcial 118 a pie.
Al final 2h29'27" en una carrera que siempre recordaré y que siempre que esté en mi mano repetiré. Eskerrik Asko Donosti! Gracias también a mis padres por su compañía y apoyo.
Hace ya casi un mes de esta historia y ya en frío me sigue apareciendo la misma sonrisa al recordar este pedazo triatlón que ya se ha convertido sin ninguna duda en mi favorito.
Después de ver a Springsteen el miércoles en Gijón en compañía de mi hermana cargué pilas para viajar el sábado hasta Donosti con mis padres. Por la noche paseito por la Concha y cenita con todos compañeros C.T.O.A. que íbamos a competir. Muchos nervios y yo suelo estar bastante tranquilo.
La mañana siguiente me acerco hasta boxes, coloco las cosas con calma y en ese momento veo claro que voy a tener el día. Neopreno al canto y cuando quiero darme cuenta ya he catado el Cantábrico por primera vez en la temporada. Para ser un triatlón de 800 almas yo nado muy tranquilo sin apenas problemas ni golpes. Natación que roza la perfección (MI perfección claro está, salgo a casi 9' del primero) y encima salgo con mucha fuerza, lo que ya deja claro que en lo que a natación se refiere, mejoro la de dios en el olímpico respecto al sprint. Cubro los 1500 metros en 27'10" en el puesto 329 de 874.
Buena transición y a dar pedales. Enseguida me enlaza Peter, compañero del club, y juntos vamos en un grupo hasta la base del Monte Igueldo. Allí me escapo en una buena ascensión por mi parte. El puerto se hace duro pero voy bastante fino.
La bajada por la otra cara me lleva hasta la Concha de nuevo, donde empiezo a correr con el run run en la cabeza...
... la temporada 2012 me dejó dos triatlones olímpicos donde la carrera a pie fue una pequeña decepción... así que aquí tenía muchas ganas de resarcirme.
Los primeros 2 kilómetros no traen buenas noticias, voy sin ritmo, pero mi suerte cambia cuando Meneses, otro compañero del club me dobla en el circuito a pie (son 3 vueltas de 3,3 kilómetros más la recta de meta). Viene muy bien y yo me pego como una lapa lo que queda de esa vuelta y la siguiente, pero los últimos kilómetros me los vuelvo a comer solo y el ritmo decae de nuevo, pero aunque penando... ¡Consigo bajar de 40' en la carrera! 39'52" para hacer el parcial 118 a pie.
Al final 2h29'27" en una carrera que siempre recordaré y que siempre que esté en mi mano repetiré. Eskerrik Asko Donosti! Gracias también a mis padres por su compañía y apoyo.
miércoles, 24 de julio de 2013
Raid Desafio Valle de Iruelas
Con mucho retraso voy a intentar recordar este raid en que participé el 15 de Junio, montado alrededor del embalse del Burguillo en Ávila. Debo decir que el entorno es una maravilla, una pena que esté lleno de zarzas...
Echo la vista atrás y solo tengo recuerdos malos de esta prueba (a nivel puramente deportivo, que no se enfaden todos los que me acompañaron, especialmente mi parteneire Quique) que subió mucho la dificultad en la situación de las balizas respecto a los otros raids en los que había participado.
Físicamente estaba cascado, toda la semana había sido de alta intensidad con la vista puesta en Donosti (30 de Junio) y no llegué fino. Pero aunque hubiese tenido el mejor día de mi vida, ante la incapacidad de encontrar balizas que tuvimos a lo largo de todo el día no hubiese valido para nada. Las primeras pruebas que no suelen durar más de 15-20 minutos se fueron hasta los 45 minutos en un claro adelanto de lo que iba a ser el resto del día.
Pero es a partir de este momento donde comienza un calvario de calor asesino, aderezado con no encontrar ni una sola baliza en un periodo de al menos dos horas, y todo esto sin dejar de correr y pedalear como hijos de puta. Finalmente encontramos un par de balizas que no compensan mucho el palizón que llevamos.
Pero lo mejor está aun por venir... localizamos una baliza relativamente cerca pero en lo alto de una montaña, pensando que será lo más fácil del mundo nos vamos a por ella... ERROR GARRAFAL AMIGO. El principio del fin. Casi dos horas de pasar por debajo de zarzas, clavárselas, derrapar por rocas, más zarzas y zarzas... ¿He comentado que había zarzas? ¿Y para qué? Para nada. No conseguimos hacer cumbre y tenemos que bajar con el rabo entre las piernas y clavándonos más, si efectivamente, putas zarzas.
Tras este desastre, nos quedan aproximadamente tres horas hasta las 9 de la noche (habíamos empezado a las 12 de la mañana) y decidimos tomárnoslo con calma y disfrutar de las pruebas especiales del emblase: kayak, tirolina, rappel... que nos permiten superar el bajón de raid que llevábamos y encima sumar más puntos en esa horita y media escasa que en las cuatro horas anteriores.
Al final, tras una última intentona con la bici (de nuevo inútil) se termina un raid de pésimo rendimiento deportivo pero, esto como siempre, con buenos momentos de risas, especialmente al final con una buena caña de cerveza delante.
Al día siguiente tuve la brillante idea de irme al Trofeo de 10k de San Antonio de la Florida en mi barrio (sin dorsal) donde pasé auténticas penurias para rondar los 45'. Pero las ganas de hacerlo bien en Donosti eran muy grandes...
Echo la vista atrás y solo tengo recuerdos malos de esta prueba (a nivel puramente deportivo, que no se enfaden todos los que me acompañaron, especialmente mi parteneire Quique) que subió mucho la dificultad en la situación de las balizas respecto a los otros raids en los que había participado.
Físicamente estaba cascado, toda la semana había sido de alta intensidad con la vista puesta en Donosti (30 de Junio) y no llegué fino. Pero aunque hubiese tenido el mejor día de mi vida, ante la incapacidad de encontrar balizas que tuvimos a lo largo de todo el día no hubiese valido para nada. Las primeras pruebas que no suelen durar más de 15-20 minutos se fueron hasta los 45 minutos en un claro adelanto de lo que iba a ser el resto del día.
Pero es a partir de este momento donde comienza un calvario de calor asesino, aderezado con no encontrar ni una sola baliza en un periodo de al menos dos horas, y todo esto sin dejar de correr y pedalear como hijos de puta. Finalmente encontramos un par de balizas que no compensan mucho el palizón que llevamos.
Pero lo mejor está aun por venir... localizamos una baliza relativamente cerca pero en lo alto de una montaña, pensando que será lo más fácil del mundo nos vamos a por ella... ERROR GARRAFAL AMIGO. El principio del fin. Casi dos horas de pasar por debajo de zarzas, clavárselas, derrapar por rocas, más zarzas y zarzas... ¿He comentado que había zarzas? ¿Y para qué? Para nada. No conseguimos hacer cumbre y tenemos que bajar con el rabo entre las piernas y clavándonos más, si efectivamente, putas zarzas.
Tras este desastre, nos quedan aproximadamente tres horas hasta las 9 de la noche (habíamos empezado a las 12 de la mañana) y decidimos tomárnoslo con calma y disfrutar de las pruebas especiales del emblase: kayak, tirolina, rappel... que nos permiten superar el bajón de raid que llevábamos y encima sumar más puntos en esa horita y media escasa que en las cuatro horas anteriores.
Al final, tras una última intentona con la bici (de nuevo inútil) se termina un raid de pésimo rendimiento deportivo pero, esto como siempre, con buenos momentos de risas, especialmente al final con una buena caña de cerveza delante.
Al día siguiente tuve la brillante idea de irme al Trofeo de 10k de San Antonio de la Florida en mi barrio (sin dorsal) donde pasé auténticas penurias para rondar los 45'. Pero las ganas de hacerlo bien en Donosti eran muy grandes...
martes, 2 de julio de 2013
Ecotrimad Sprint... Good Vibrations.
El pasado 9 de Junio tocó rendir visita al embalse de Riosequillo en Buitrago de Lozoya para disputar el Ecotrimad 2013 en distancia sprint, que también era Campeonato de Madrid.
Se trataba de mi primer triatlón en solitario desde Talavera, desde el que había pasado un mes. Fuente Álamo y Talavera ya conté que no habían sido precisamente los triatlones de mi vida. A este, ya con más rodaje, me plantaba con algo más de confianza y sobre todo con buenos entrenos.
El resumen de este triatlón...
Se trataba de mi primer triatlón en solitario desde Talavera, desde el que había pasado un mes. Fuente Álamo y Talavera ya conté que no habían sido precisamente los triatlones de mi vida. A este, ya con más rodaje, me plantaba con algo más de confianza y sobre todo con buenos entrenos.
El resumen de este triatlón...
... son las buenas sensaciones. No es el triatlón perfecto, pero la evolución con respecto a los primeros triatlones es muy evidente. Nadando especialmente, consigo hacer una natación limpia y orientada, sin apenas percances en todo el segmento.
La transición entre la natación y el ciclismo es bastante larga y eso me permite ganar algún puesto mas antes de ponerme a pedalear. En la bici sigo teniendo esos problemas en los primeros kilómetros pero la cosa se quita con los kilómetros y al final termino con un ritmo bastante bueno, entrando a la transición con buen feeling para correr.
El circuito de carrera a pie, es muy favorable ( y espectacular en los paisajes que atravesamos) y aunque el turbo ese del verano pasado sigue sin aparecer, tampoco aparece la megapetada de Talavera. A ritmo todo, consigo ya un sub 19' que se aproxima más a lo que debe ser mi rendimiento.
La organización tuvo algunas cagadas bastante considerables, especialmente un giro de 180º demencial al que se llegaba a 50 kph y que a mi "solo" me afectó en perder alrededor de un minuto por la montonera que se formo en mi grupo, donde alguno tuvo que decir adiós en ese punto ( hostia terrible). Por no hablar de la salida una hora más tarde de lo previsto con el neopreno puesto y los brazos en jarra... Aún así lo prefiero a un triatlón de la Casa de Campo que era la alternativa.
Creo que si las cosas van como creo esta temporada, podré considerar este triatlón como mi punto de inflexión. Próxima crónica: El Campo de Zarzas del Valle de Iruelas.
viernes, 21 de junio de 2013
Águilas
Normalmente empiezo mis crónicas con la narración de los hechos y las cierro con una foto para dar algo de vida a lo contado. Pero en esta historieta me parece que colocando esta imagen primero...
... permite ver claramente que en el fin de semana en que participé en el Campeonato de España de Acuatlón ( sábado 25 de Mayo) y en la Copa del Rey de Triatlón (domingo 26 de Mayo) lo de menos fue la posición, los ritmos, las sensaciones y los tiempos.
El equipo que aquí puede verse fueron mis acompañantes en la prueba del domingo, que detallaré un poco más tarde, y durante el fin de semana en Cá Jorge en el Puerto de Mazarrón. Esta casa fue nuestro Cuartel General, situada a 40 km de la sede de las dos pruebas: Águilas. A ella llegamos el viernes y tras una barbacoa y posterior sobremesa nos fuimos a la cama a horas poco profesionales, pero cuando se está pasando bien...
El caso es que el único que competía en el acuatlón del sábado del Drink Team era yo, pero como se disputaba a las 5 de la tarde pues me lo tomé con calma. Con tanta, que casi no llego a la salida. Gracias a Jorge que me ayuda en todos los trámites tengo hasta 5 minutos para calentar. De inmediato dan la salida y me veo aplicando la táctica de carrera a la perfección...
Inciso. Un acuatlón consiste en 2,5k a pie + 1k a nado + 2,5k a pie para terminar.
Vuelvo a la narración. La táctica, como decía, es guardar en la primera carrera a pie para poder nadar con garantías y si llego con fuerzas terminar a tope. La primera parte la cumplo, ya que cuando me tiro al agua (tras una serie de cagadas propias de un debut en acuatlón) estoy con fuerzas para nadar cómodo. El gran problema es que, por culpa de llegar tan justo, no tengo ni idea del recorrido de la natación y me pego la mayor de las desorientadas. Si unimos esto a que el acuatlon es una prueba para nadadores y yo no soy conocido por ello precisamente... pues salgo del agua muy muy muy retrasado, pero eso sí, con ganas de merendarme lo que se ponga por delante en los últimos 2,5k. Y así salgo, prácticamente esprintando del box y aunque bajo el ritmo más adelante, consigo remontar posiciones y sobretodo terminar con una gran carrera a pie (ya era hora).
Tras terminar y descansar llega el momento de oro de la Federación de Triatlón, que nos tiene esperando por los dorsales de la prueba del domingo hasta las 10 de la noche. El hecho de que salgamos a las 9,20 de la mañana y que tengamos que estar allí una hora antes parece importarles menos que vender a sus patrocinadores. Como no es un post para criticar a la FETRI, que requeriría una entrada para todas sus cagadas del fin de semana, pues continuo con las cosas buenas...
De vuelta en el Cuartel General, de nuevo cena esta vez a base de pasta y ensalada y pronto a la cama para participar con el Drink Team en la Copa del Rey de Triatlón, verdadera protagonista del fin de semana. Esta competición consiste en un triatlón en distancia sprint en formato de contrarreloj por equipos de 6 integrantes máximo, debiendo terminar al menos 4 juntos.
A la mañana siguiente estamos en pie a las 6,30 (ni para trabajar me levanto a esas horas), desayuno exprés y a los coches para cubrir los 40k que tenemos hasta Águilas. A pesar de llegar con algo más de tiempo que el día anterior al acuatlón, no nos da tiempo a calentar bien lo que provoca que al empezar a nadar a Javi le dé un corte de digestión por el frío (son las 9 de la mañana). Una vez recuperado, nos ponemos en faena a superar los 750 metros de natación con Fran a la cabeza para aportar un ritmo que permita a Núñez (el nadador más flojo de los 6) ir cómodo y sin preocuparse de orientarse. Nos pasan tres equipos (salíamos cada minuto), algo con lo que contábamos a priori. Por mi parte, voy muy cómodo en este segmento y gyardando pues sé que me tocará trabajar en la bici y en la carrera a pie.
La transición sale muy bien y enseguida nos ponemos a dar relevos con muy buena sintonía. Llevamos un ritmo bastante bueno y adelantamos a lo largo de este sector a 4-5 equipos. La mala noticia es el pinchazo de Javi - le tocaba el día malo, estaba claro - que nos deja un poco trastocados. La segunda mitad de este sector procuramos ser Fran y yo los que demos los relevos para que los demás lleguen mejor a la carrera a pie. Así entramos en la T2 para afrontar los últimos 5k a pie.
Pascu sale con mucha fuerza, todo lo contrario a Jorgito que sale un poco tocado a correr. Damos la primera vuelta a un ritmo tranquilo, permitiendo que Jorge recupere sensaciones. Para la segunda vuelta Fran, Núñez y servidor vamos turnándonos para empujar a Pascu y Jorge y así aumentar un poco el ritmo. Terminamos con muy buen ritmo y con el ya mítico "¡Dejárme aquí que sois 4!" de Pascu a 150 metros de la llegada.
No comento ni puesto, ni tiempos porque sinceramente en este fin de semana ha sido lo de menos. He podido disfrutar de un triatlón en equipo, lo que en un deporte individual por definición es una experiencia de la hostia. Tras la competición, unas cañas en el paseo marítimo mientras vemos pasar a Gómez Noya y un poco más tarde a disfrutar de una paella en equipo para despedir un fin de semana agotador pero inigualable.
... permite ver claramente que en el fin de semana en que participé en el Campeonato de España de Acuatlón ( sábado 25 de Mayo) y en la Copa del Rey de Triatlón (domingo 26 de Mayo) lo de menos fue la posición, los ritmos, las sensaciones y los tiempos.
El equipo que aquí puede verse fueron mis acompañantes en la prueba del domingo, que detallaré un poco más tarde, y durante el fin de semana en Cá Jorge en el Puerto de Mazarrón. Esta casa fue nuestro Cuartel General, situada a 40 km de la sede de las dos pruebas: Águilas. A ella llegamos el viernes y tras una barbacoa y posterior sobremesa nos fuimos a la cama a horas poco profesionales, pero cuando se está pasando bien...
El caso es que el único que competía en el acuatlón del sábado del Drink Team era yo, pero como se disputaba a las 5 de la tarde pues me lo tomé con calma. Con tanta, que casi no llego a la salida. Gracias a Jorge que me ayuda en todos los trámites tengo hasta 5 minutos para calentar. De inmediato dan la salida y me veo aplicando la táctica de carrera a la perfección...
Inciso. Un acuatlón consiste en 2,5k a pie + 1k a nado + 2,5k a pie para terminar.
Vuelvo a la narración. La táctica, como decía, es guardar en la primera carrera a pie para poder nadar con garantías y si llego con fuerzas terminar a tope. La primera parte la cumplo, ya que cuando me tiro al agua (tras una serie de cagadas propias de un debut en acuatlón) estoy con fuerzas para nadar cómodo. El gran problema es que, por culpa de llegar tan justo, no tengo ni idea del recorrido de la natación y me pego la mayor de las desorientadas. Si unimos esto a que el acuatlon es una prueba para nadadores y yo no soy conocido por ello precisamente... pues salgo del agua muy muy muy retrasado, pero eso sí, con ganas de merendarme lo que se ponga por delante en los últimos 2,5k. Y así salgo, prácticamente esprintando del box y aunque bajo el ritmo más adelante, consigo remontar posiciones y sobretodo terminar con una gran carrera a pie (ya era hora).
Tras terminar y descansar llega el momento de oro de la Federación de Triatlón, que nos tiene esperando por los dorsales de la prueba del domingo hasta las 10 de la noche. El hecho de que salgamos a las 9,20 de la mañana y que tengamos que estar allí una hora antes parece importarles menos que vender a sus patrocinadores. Como no es un post para criticar a la FETRI, que requeriría una entrada para todas sus cagadas del fin de semana, pues continuo con las cosas buenas...
De vuelta en el Cuartel General, de nuevo cena esta vez a base de pasta y ensalada y pronto a la cama para participar con el Drink Team en la Copa del Rey de Triatlón, verdadera protagonista del fin de semana. Esta competición consiste en un triatlón en distancia sprint en formato de contrarreloj por equipos de 6 integrantes máximo, debiendo terminar al menos 4 juntos.
A la mañana siguiente estamos en pie a las 6,30 (ni para trabajar me levanto a esas horas), desayuno exprés y a los coches para cubrir los 40k que tenemos hasta Águilas. A pesar de llegar con algo más de tiempo que el día anterior al acuatlón, no nos da tiempo a calentar bien lo que provoca que al empezar a nadar a Javi le dé un corte de digestión por el frío (son las 9 de la mañana). Una vez recuperado, nos ponemos en faena a superar los 750 metros de natación con Fran a la cabeza para aportar un ritmo que permita a Núñez (el nadador más flojo de los 6) ir cómodo y sin preocuparse de orientarse. Nos pasan tres equipos (salíamos cada minuto), algo con lo que contábamos a priori. Por mi parte, voy muy cómodo en este segmento y gyardando pues sé que me tocará trabajar en la bici y en la carrera a pie.
La transición sale muy bien y enseguida nos ponemos a dar relevos con muy buena sintonía. Llevamos un ritmo bastante bueno y adelantamos a lo largo de este sector a 4-5 equipos. La mala noticia es el pinchazo de Javi - le tocaba el día malo, estaba claro - que nos deja un poco trastocados. La segunda mitad de este sector procuramos ser Fran y yo los que demos los relevos para que los demás lleguen mejor a la carrera a pie. Así entramos en la T2 para afrontar los últimos 5k a pie.
Pascu sale con mucha fuerza, todo lo contrario a Jorgito que sale un poco tocado a correr. Damos la primera vuelta a un ritmo tranquilo, permitiendo que Jorge recupere sensaciones. Para la segunda vuelta Fran, Núñez y servidor vamos turnándonos para empujar a Pascu y Jorge y así aumentar un poco el ritmo. Terminamos con muy buen ritmo y con el ya mítico "¡Dejárme aquí que sois 4!" de Pascu a 150 metros de la llegada.
No comento ni puesto, ni tiempos porque sinceramente en este fin de semana ha sido lo de menos. He podido disfrutar de un triatlón en equipo, lo que en un deporte individual por definición es una experiencia de la hostia. Tras la competición, unas cañas en el paseo marítimo mientras vemos pasar a Gómez Noya y un poco más tarde a disfrutar de una paella en equipo para despedir un fin de semana agotador pero inigualable.
viernes, 31 de mayo de 2013
De Bolas y Alcardetes
El fin de semana del 11 y 12 de Mayo fue uno de esos completitos que te dejan totalmente fundido. El sábado coronando la Bola del Mundo en bicicleta y el domingo con una carrera de 10k de las duras.
La Bola
El sábado, acompañado por algunos de mis compañeros C.T.O.A., completé otro de esos retos exigentes con la bici. A priori, y a posteriori, el más duro de conseguir. Tras Lagos de Covadonga, Abantos, Morcuera, Jitu d'Escarandi o el Fito, llegaba el más delicado, tras coronar Navacerrada (por si solo un puerto exigente) subir a la Bola del Mundo. Algo más de tres kilómetros de porcentajes extremos:
Para conseguir esto, y dado que en la flaca tenía montado el 53x39 y no el compact (50x34) y me daba mucha pereza cambiar el grupo para un día, opté por llevarme el amasijo de hierro que compre en Decathlon hace ya unos 5 años y que nos ha desvirgado (y desvirgará... Benet) a unos cuantos en esto del Triatlón, que pesa al menos el doble que la flaca.
Entonces... ¿Por qué coño llevé esa bici? Simple, por su mágico tercer plato de 30 dientes que permite que en pendientes muy exageradas se asemeje a una bicicleta de montaña. Así que con este espíritu nos lanzamos a por el reto. Primero Navacerrada, que como ya me lo conozco y no quiero desgastarme ni medio gramo me descuelgo de todos mis compañeros. Esta subida la paso sin más, intentando llevar cadencia elevada para no gastar más que lo justo.
Una vez llegado a Navacerrada toca empezar a sufrir. La primera rampa ya es criminal, apenas llevo 200 metros y ya estoy dando chepazos, cuando pasan 4-5 minutos, la pendiente no baja de un 14-15% y sigo con el sufrimiento empiezo a pensar que a lo mejor es el primer reto que no consigo, pero justo en ese momento llega una disminución de pendiente (que será un 6%, pero que después de un 18% sabe a gloria) y recupero sensaciones.
De aquí hasta arriba se sigue teniendo tramos muy duros pero más cortos y esto permite dosificarte bien. Cuando estoy a punto de llegar aparece la nieve, que finalmente me impide el paso hasta las famosas antenas, quedándome a 100 metros, pero con la satisfacción del reto superado.
Villanueva de Alcardete
Sin tiempo más que para la foto bajamos hasta Villalba - donde esperan los coches - y de ahí vuelta a Madrid, para casi sin descanso comer y salir en busca de un socio mítico: Óscar. Con el salimos hacia el pueblo de Carmen (su señora) para disputar el día siguiente los 10k contra el Alzheimer.
El sábado estoy bien, pero el domingo me levanto hecho unos zorros. Así que no me duela creo que los párpados y 3 o 4 dedos de las manos. Los gemelos casi saltan al bajarme de la cama y las lumbares...
Pero, que coño, he pagao, he viajao y he madrugao, así que a correr tocan. El calentamiento previo no hace más que empeorar lo que ya me temía, con el añadido de que empieza a pegar un solecito rico, rico. Me planto en la salida con el chip ultraconservador implantado en el cerebro. En el primer kilómetro, Óscar ya me saca más de 20". Peno los tres primeros kilómetros, pero a partir de aquí, con los gemelos ya bien entraditos en calor empiezo a encontrarme hasta con un buen gesto en la zancada.
Tanto es así, que en el kilómetro 6 empiezo a ver a Óscar. En el 8 lo tengo a tiro, pero el cabrón mira hacia atrás y al verme saca el turbo y me mantiene la diferencia de 15-20" hasta meta. Al final unos más que dignos 40'22", marca de mierda en cualquier otra circunstancia pero que aquí me dejan satisfecho.
La Bola
El sábado, acompañado por algunos de mis compañeros C.T.O.A., completé otro de esos retos exigentes con la bici. A priori, y a posteriori, el más duro de conseguir. Tras Lagos de Covadonga, Abantos, Morcuera, Jitu d'Escarandi o el Fito, llegaba el más delicado, tras coronar Navacerrada (por si solo un puerto exigente) subir a la Bola del Mundo. Algo más de tres kilómetros de porcentajes extremos:
Para conseguir esto, y dado que en la flaca tenía montado el 53x39 y no el compact (50x34) y me daba mucha pereza cambiar el grupo para un día, opté por llevarme el amasijo de hierro que compre en Decathlon hace ya unos 5 años y que nos ha desvirgado (y desvirgará... Benet) a unos cuantos en esto del Triatlón, que pesa al menos el doble que la flaca.
Entonces... ¿Por qué coño llevé esa bici? Simple, por su mágico tercer plato de 30 dientes que permite que en pendientes muy exageradas se asemeje a una bicicleta de montaña. Así que con este espíritu nos lanzamos a por el reto. Primero Navacerrada, que como ya me lo conozco y no quiero desgastarme ni medio gramo me descuelgo de todos mis compañeros. Esta subida la paso sin más, intentando llevar cadencia elevada para no gastar más que lo justo.
Una vez llegado a Navacerrada toca empezar a sufrir. La primera rampa ya es criminal, apenas llevo 200 metros y ya estoy dando chepazos, cuando pasan 4-5 minutos, la pendiente no baja de un 14-15% y sigo con el sufrimiento empiezo a pensar que a lo mejor es el primer reto que no consigo, pero justo en ese momento llega una disminución de pendiente (que será un 6%, pero que después de un 18% sabe a gloria) y recupero sensaciones.
De aquí hasta arriba se sigue teniendo tramos muy duros pero más cortos y esto permite dosificarte bien. Cuando estoy a punto de llegar aparece la nieve, que finalmente me impide el paso hasta las famosas antenas, quedándome a 100 metros, pero con la satisfacción del reto superado.
Villanueva de Alcardete
Sin tiempo más que para la foto bajamos hasta Villalba - donde esperan los coches - y de ahí vuelta a Madrid, para casi sin descanso comer y salir en busca de un socio mítico: Óscar. Con el salimos hacia el pueblo de Carmen (su señora) para disputar el día siguiente los 10k contra el Alzheimer.
El sábado estoy bien, pero el domingo me levanto hecho unos zorros. Así que no me duela creo que los párpados y 3 o 4 dedos de las manos. Los gemelos casi saltan al bajarme de la cama y las lumbares...
Pero, que coño, he pagao, he viajao y he madrugao, así que a correr tocan. El calentamiento previo no hace más que empeorar lo que ya me temía, con el añadido de que empieza a pegar un solecito rico, rico. Me planto en la salida con el chip ultraconservador implantado en el cerebro. En el primer kilómetro, Óscar ya me saca más de 20". Peno los tres primeros kilómetros, pero a partir de aquí, con los gemelos ya bien entraditos en calor empiezo a encontrarme hasta con un buen gesto en la zancada.
Tanto es así, que en el kilómetro 6 empiezo a ver a Óscar. En el 8 lo tengo a tiro, pero el cabrón mira hacia atrás y al verme saca el turbo y me mantiene la diferencia de 15-20" hasta meta. Al final unos más que dignos 40'22", marca de mierda en cualquier otra circunstancia pero que aquí me dejan satisfecho.
martes, 28 de mayo de 2013
V Triatlon Ciudad de la Cerámica
Estoy acumulando retraso en contar las competiciones de este curso. A ver si este fin de semana me pongo al día que quiero contar unas cuantas cosas que empiezan a coger polvo y a olvidárseme...
El 5 de Mayo participé en el V Triatlón de Talavera en su versión corta o Ciudad de la Cerámica en versión elegante. Era mi cuarta participación en este triatlón, que fue el primero en el que participé allá por 2009 y al que tengo mucho cariño. Hace un año no pude participar y hace dos no pude salir del río, así que no cruzaba la meta desde 2010.
En esta ocasión, venía de una participación discreta en Fuente Álamo pero con una semana entre medias de entrenamiento de calidad, terminando las series de 1000 metros en 3'14''.
La natación era totalmente distinta a las otras tres veces que había hecho este triatlón, en lugar de que el 70% del sector fuese contracorriente como en las primeras ediciones, ahora se nadaba la mayor parte de la prueba a favor de corriente lo que hace que se nade muuuy rápido. Lo peor de la prueba fue llegar hasta la salida nadando contracorriente, de hecho más de un participante se quedó sin salir.
Después de una natación rápida pero bastante mejorable (poco agresiva, muy conservadora) cojo la bici y al igual que una semana antes en Fuente Álamo me cuesta mucho moverla al principio. A pesar de ello adelanto a unos 10 competidores en la subida al puerto y llego hasta un grupo con el que me relajo e intento guardar fuerzas hasta la T2, siempre a rueda en versión rata 3.0.
Pero en la carrera a pie, no sé si es el calor o que coño pero no voy absolutamente nada. Corro a un ritmo penoso, pero lo cierto es que no tengo nada. La segunda, y última, vuelta al circuito recupero algo de gas pero no consigo quitarme de encima el pajarón así que penando llego a meta en un triatlón que cumple con el objetivo de ayudarme a seguir dando pasos esta temporada pero que nunca ocupara un lugar en mis relatos de abuelo cebolleta del triatlón.
Lo mejor, sin duda, el grupo que volvimos a formar los del C.T.O.A. juntando 12 triatletas en la Ciudad de la Cerámica... Talavera, vaya.
Próximo sermón... Bola del Mundo.
El 5 de Mayo participé en el V Triatlón de Talavera en su versión corta o Ciudad de la Cerámica en versión elegante. Era mi cuarta participación en este triatlón, que fue el primero en el que participé allá por 2009 y al que tengo mucho cariño. Hace un año no pude participar y hace dos no pude salir del río, así que no cruzaba la meta desde 2010.
En esta ocasión, venía de una participación discreta en Fuente Álamo pero con una semana entre medias de entrenamiento de calidad, terminando las series de 1000 metros en 3'14''.
La natación era totalmente distinta a las otras tres veces que había hecho este triatlón, en lugar de que el 70% del sector fuese contracorriente como en las primeras ediciones, ahora se nadaba la mayor parte de la prueba a favor de corriente lo que hace que se nade muuuy rápido. Lo peor de la prueba fue llegar hasta la salida nadando contracorriente, de hecho más de un participante se quedó sin salir.
Después de una natación rápida pero bastante mejorable (poco agresiva, muy conservadora) cojo la bici y al igual que una semana antes en Fuente Álamo me cuesta mucho moverla al principio. A pesar de ello adelanto a unos 10 competidores en la subida al puerto y llego hasta un grupo con el que me relajo e intento guardar fuerzas hasta la T2, siempre a rueda en versión rata 3.0.
Pero en la carrera a pie, no sé si es el calor o que coño pero no voy absolutamente nada. Corro a un ritmo penoso, pero lo cierto es que no tengo nada. La segunda, y última, vuelta al circuito recupero algo de gas pero no consigo quitarme de encima el pajarón así que penando llego a meta en un triatlón que cumple con el objetivo de ayudarme a seguir dando pasos esta temporada pero que nunca ocupara un lugar en mis relatos de abuelo cebolleta del triatlón.
Lo mejor, sin duda, el grupo que volvimos a formar los del C.T.O.A. juntando 12 triatletas en la Ciudad de la Cerámica... Talavera, vaya.
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